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lunes, 11 de noviembre de 2013

BUM (Bailando en el Albero)

Por quinto año consecutivo, estudiantes veteranos, novatos y otros invitados ajenos a la vida universitaria se dieron cita en la plaza de toros de Murcia para dar inicio al curso escolar 2013-2014. Aunque el ministerio de cultura se empeñe en enterrar el arte con reformas, recortes, subidas de IVA, etc, los estudiantes tratan de mantener intacto ese placer que obtenemos al combinar horas de esfuerzo cotidiano con ratos de ocio.

Y nada mejor que un concierto para dejar de lado el pesimismo de los futurólogos, la presión de los padres o las dudas que siempre genera empezar una nueva aventura.    
                                        
Además, ya que muchos se empeñan en acabar con los toros, habrá que empezar a aprovechar el coso para nuevos menesteres. Como, por ejemplo, juntar a Editors, Dorian, Varry Brava y Balthazar en un cartel y dejarlos lidiar el momento con razones para dejar de lado las penas de la semana bailando.

Los primeros en saltar al escenario fueron Balthazar. Como es difícil concebir la vida universitaria actual sin los estudiantes de intercambio, el quinteto belga, ejerció de representante de los Erasmus presentando las canciones de los dos discos que hasta ahora han publicado: "Aplause" en 2010 y  "Rats" en 2012; Con sus ritmos melódicos y pegadizos se bebieron, en apenas una hora de concierto, todas las críticas que los describían como grupo sin chispa. Además,  su interesante repertorio combinaba muy bien con ese momento de desconexión que todos los asistentes al concierto buscábamos entre primeros saludos, tragos de cerveza y restos de sol de fin de semana. Por lo que fue un acierto que fueran ellos los que abrieran la sesión de conciertos.

Los "estudiantes"  locales: Varry Brava, tomaron el relevo con su habitual espectáculo colorido. Y si quedaba algún resto de monotonía en nuestras cabezas, nos lo arrancaron de cuajo con el optimismo que siempre desprenden sus canciones. Es difícil resistirse a bailar el "no gires", "radioactivo", "calor"... aunque también es cierto que, aunque nos alegra que alguien consiga ser profeta en su tierra, esperamos, con ansia, que pronto amplíen su repertorio con algún nuevo disco que nos haga variar las coreografías que ya nos sabemos de memoria.

Sudados de girar, contemplamos como la plaza empezaba a quedarse pequeña cuando los primeros acordes del concierto de Dorian empezaron a sonar. Los catalanes presentaron su doctorado "La velocidad del vacío" (uno de los mejores discos del año) que lleva suficiente tiempo en la calle para que la gente haya podido memorizar sus letras e interiorizar los significados de lo que cuentan.

"Los amigos que perdí", "tristeza" o "el temblor" compartieron protagonismo  con la luna, casi, llena que se posó sobre uno de los palcos para, como una más, ir degustando el in crescento del repertorio de los catalanes. Fue irónico escuchar "la tormenta de arena" botando sobre el albero, el "verte amanecer" mantuvo intacta la sensibilidad que transmite cada vez que suena y entre cuerdas dignas de una orquesta filarmónica y ritmos de discoteca encontramos un final casi perfecto con el nihilismo que pronto estudiarán los estudiantes más curiosos. Ésos que esperemos nunca tengan que irse "a cualquier otra parte".

Aprovechando los cambios en el escenario, buscamos avituallarnos. Por suerte, conseguimos salir por la puerta en la que repartían tickets para volver a entrar; picamos algo de la más que recomendable extensa carta de la gastronomía murciana y recuperadas las fuerzas, nos dimos de bruces con un amplio cordón de seguridad que impedía la entrada por la puerta grande por la que minutos antes habíamos salido. Así que entendiendo las palabras de Rosell que dijo que "prefiere que le critiquen por no dejar entrar a un niño que por la muerte de ese niño" buscamos otra puerta por la que entrar a ver el concierto de Editors.
La escenografía de los de Birmingham evidenció que si hubiera que ubicarlos entre la variedad de estudiantes, ellos formarían parte de los veteranos, los que desde el último curso dan lecciones de cómo se hacen las cosas a los novatos.

Tom Smith emergió entre el juego de humos y las sombras que creaban las intermitencias de los focos elevados cambiando de color. Su voz cada día se parece más a la de Bruce Springsteen y con la evolución, que no es difícil intuir en el "theweight of yourlove" que han publicado este año, no tardaron en conquistar a los asistentes.

Una vez encandilado el público, intercalaron viejos temas con un apoteósico final en el que soltaron uno detrás de otro todos sus hits: "Munich", Papillon", "sugar", "anend has star" y el nuevo "a ton of love" que nos dejó un sabor de boca ideal para emprender el nuevo curso con ganas renovadas. Al fin y al cabo, seamos o no estudiantes, aparcando los estreses en el albero es más fácil encarar toda la presión que la rutina nos ponga delante.

domingo, 8 de septiembre de 2013

De las gafas de pasta a las camisetas negras (Kutxa Kultur fest 2.0)

Teníamos una enorme curiosidad por adentrarnos en eso que llaman hipsterismo ñoñostiarra. No es que seamos sociólog@s, pero para juzgar un "movimiento" hay que tener más información de la que una impresión, o una serie de exageraciones, pueden darnos.

Objetivamente, nosotr@s mism@s hemos sido tildados de rar@s, muchas veces, o nos hemos sentido diferentes cuando nos han comparado con determinadas "vertientes de moda". Ayer, antes de subir a Igeldo, compartimos mesa con gente que, como nosotr@s (o vosotr@s que nos leéis), tienen un rasgo diferenciador llamado curiosidad que hace que empaticemos con personas movidas por esas mismas inquietudes. Por eso, más que un movimiento, tenemos la sensación de que el gafapastismo de Donosti es la rutina necesaria que un conversador requiere cuando encuentra a 3, 4 ó 50 personas que tienen la oportunidad de hacer de esa rareza un tema de coloquio.

Buscando similitudes con ell@s, a nosotr@s nos han metido en un sinfín de sacos, aunque nunca nos ha gustado pertenecer a ningún grupo. Si acaso, tuvimos una época en la que influidos por nuestra pasión por Nirvana nos creímos Grunges, pero ni vivimos en Seatle, ni creímos en la negatividad como medio de existencia, ni nos sometimos al listado de gustos establecidos que siempre imponen los precursores interesados de las  ideas por extender.

Quizá por eso entendemos que generalizar no es justo. Y que igual que hubo grunges exagerados o punkies sin cabeza, hay modernos que, aunque lleven Vans y gafas de pasta, son individuos lo suficientemente inteligentes para llegar a su casa y diferenciarse de lo que otr@s suponen de lo que, simplemente, han observado.

El inciso nos viene bien, lo primero, para justificarnos por no haber visto los primeros conciertos del sábado y hubiéramos sido gilipollas si estando en Donosti no hubiéramos disfrutado sus artes culinarias; y lo segundo, porque guiados por la nostalgia nos volvimos a sentir un poco Grunges por un día.

Quizá sea porque no estamos acostumbrados a ir a festivales sin sol, o puede que esa falta de calor hiciera que la primera impresión que tuvimos al llegar a Igeldo, fuera que la masa había cambiado el amarillo de los chubasqueros del viernes por los jerseys y las cazadoras de entretiempo negras. El caso es que l@s asistentes al Kutxa Kultur Festibala no tropezaron dos veces con la misma piedra; y aunque el hombre del tiempo nunca acierta, a veces, hay que prevenir calotes subiendo con los deberes "antifrío" hechos de casa.

Lo cierto es que, como hace 10 o 15 años, hoy más que agujetas por botar, tenemos dolores de cuello derivados de ese baile basado en asentir cada acorde y molestias en la parte trasera de la rodilla por seguir con el piececillo el ritmo que marcan las guitarras distorsionadas.

Da gusto ver una prueba de sonido, de las de antes, en la que no todo se limite a ese punto de encuentro estandarizado de un bombo exageradamente alto, un bajo reverberante y sintes que se comen a la guitarra y a la voz. Dought Marsch representó a la vieja escuela con 10 minutos de clase magistral de: "sube esta guitarra", "baja la otra" y "no rechistes porque llevo más de 20años en esto y sé lo que me digo".

A los de Idaho les costó entrar en calor, pero cuando coordinaron los sonidos de sus tres guitarras con los bombazos que salían disparados de la batería retrocedimos a esos años noventa en los que nos criamos (musicalmente hablando) y empezamos a entrar en esa atmósfera Dinosaur Jr que hizo que la lluvia se secara. Las converses, que much@s sacaron del fondo del zapatero, volvieron a ser nuestras zapatillas de baile  y las chupas de cuero se fueron abriendo dejando que las camisetas de Nirvana, Joy division, Sonic Youth empezaran a asomar por detrás de las cremalleras bajadas.

Los tragos de country distorsionado de garage se nos fueron subiendo a la cabeza y con "Stab", "traces" o el ritmo inimitable y desgarbado del señor Martsch tocando su guitarra, se dibujaron en nuestras caras esas arrugas que sólo afloran cuando sonríes demasiado. Para nosotros "Carry the zero" fue un himno reencontrado que nos devolvió la esencia de aquellos conciertos en los que olía a porro y en los que, como la gente no sabía bailar, buscabamos el beneplácito de alrededor con peleas figuradas de movimientos arrítmicos. Para culminar el éxtasis, la primera versión de Neil Young de la tarde/Noche acabó por quitarnos años del carné. Y "car" nos confirmó que, definitivamente, nuestros gustos musicales han cambiado y preferimos el aire nostálgico del underground suave a esos ritmos que tantas veces nos han erizado el vello.



Hubiéramos ido a ver a UK Bill, pero necesitábamos un respiro y, por fin, un simpático camarero nos indicó donde estaba el teatro escondido. Por lo que, siguiendo la recomendación del guitarrista más calladito de Built to spill, nos dispusimos a ver a Disco Doom; decimos ver, porque algunos maleducados decidieron tener sus conversaciones superfluas alrededor de los bafles, con poca potencia, que los suizos habían colocado. Hecho que hizo que resultara imposible escuchar el par de temas que tocó Tristán Crowley... por éso , enfadad@s, nos fuimos a comernos un taco a la zona de comidas, mientras los Dover acababan de montar su escenario.

Somos tan "viej@s", que vivimos la época en la que los madrileños eran el sumun de la música alternativa del país. Y por suerte, no estamos contaminados por esas habladurías que dicen que Cristina no tiene voz, ó que los Dover son unos vendidos, etc. Para nosotros, el "devil came to me" fue el Nevermind en español. Ese disco nos suministró una parte de energía que mantuvo nuestra creencia de que a veces en tu barrio se hace mejor música de la que te venden en la radio o en las listas de discos más vendidos del mundo. Así que cuando hablamos de Dover, preferimos olvidar sus coqueteos con la música bailable ("evolución" por otra parte, comprensible) y quedarnos con ese enamoramiento platónico que tuvimos la primera vez que vimos esa sonrisa de placer que, todavía hoy, conserva Amparo Llanos cada vez que suena "Serenade" "Loli Jackson", "La monja mellada" y todos esos temones que forman parte de nuestra particular y selectiva memoria nostálgica.



Nos sobraron unas cuantas clases de historia entre canción y canción, pero bueno... todo no se puede. Además, mientras se consumaba el enésimo desastre de la aspiración olímpica de Madrid, nos fuimos a ver el final del concierto de Napoka Iria.

Para recibirnos, los guipuzcoanos hicieron una original versión del "Devil Came to me" y después nos enteramos de que en breve presentarán nuevo disco. Si suena la mitad de bien que el intimísimo concierto que dieron en Igeldo, invertir en tenerlo será una mejor idea que aspirar a organizar unas olimpiadas cuando no eres capaz de poner en orden lo que tienes alrededor.

Nos sorprendió que no tuvieran tiempo para bises, pero lo entendimos cuando el multiinstrumentista de Bobby Bare jr salió, con sus pantalones militares y su gorra tipical american, armado con unos teclados y un bass sinte a ofrecernos el comienzo de espectáculo, de escenario pequeño, más fastuoso que nos han ofrecido en meses. Sabéis que somos unos admiradores de Manzarek y de ese punto que le daba a los doors con sus bajos de hammond. Pues en Tenesse tiene otro admirador que ha sabido reinventar su fórmula en un grupo que parece recién salido de una carabana aparcada en las afueras de Memphis.

Como bien dijo (irónicamnete) Bobby Bare Jr: "si estabais mal, nosotros hemos venido aquí a que estéis un poco peor"  y lo cierto es que nos sentimos fatal porque no sabemos como hemos podido dejar pasar, durante tantos años, un grupo con tanto talento.

Los del sudoeste de Estados Unidos hacen de lo añejo un sabor electrificante que solo masticar psicodelia, distorsión y ritmos de batería bien seleccionados, pueden dar. Fue un placer encontrar un punteo de guitarra perdido en las teclas de un piano, la BSO de Supermán en mitad de un reef o la locura trasladándose de los caretos del pianista a las escalas de su arma descargando bombas de puro rock & roll a la voz rasgada que el estereotipo de gordo americano iba recitando desde el otro lado del escenario. Lástima que no hubiera merchandasing para comprar su disco, ni que  Internet (con todo lo que nos ofrece), no nos sepa decir quien es el talentoso barbudo que acompañaba al sr Bare. Pero, para l@s poc@s que nos acercamos al escenario pequeño, fue, sin duda el descubrimiento del festival. Y más si te cierran el bolo con una magistral versión de "War of man", para demostrar que va siendo hora de reconocer que Neil Young, aunque no haya dejado un cadaver joven, es uno de los 10mejores músicos que ha dado la historia.

Y para finalizar dos días maravillosos, el festival se cerró con otro de nuestros grupos fetiches: Dinosaur Jr. Objetividad al margen, J Mascis es uno de los mejores guitarristas que ha pisado el mundo; no sabemos si fue él quien inventó ese característico sonido distorsionado que impregna todas las canciones del grupo de Masachusets, pero esos punteos melódicos son un suculento banquete en mitad de las virguerías que sus acompañantes, al bajo y a la batería,  van haciendo durante todo el concierto. Al fin y al cabo, el "you're living all over me" es una de las joyas más preciadas de ese hangár de tesoros en los que Sonic Youth, Nirvana, o los Pixies siempre tuvieron un lugar privilegiado. Con "Litle fury things" o "In a jar" de fondo, hemos saltado sobre más de una cama, así que escucharlas en directo fue un éxtasis que hace que aplaudamos el selecto gusto de la organización y que deseemos una larga, próspera y menos lluviosa vida a este festival.



El año que viene volveremos y veremos si la sociología, la música y los hermosos paisajes de Igeldo siguen despertando esta vena poética gafapastera que se nos pone cuando nos reencontramos con nuestro yo pasado.









sábado, 7 de septiembre de 2013

Dancing in the rain ( Kutxa kultur fest 1.0)

Empaparse de música es un buen aliciente para contrarrestar las gotas de lluvia que anuncian que el verano en la Invernalia ibérica se ha terminado...

Suele pasar que tu concepción de la realidad cuando eres niño se aleja bastante de lo que la objetividad que adquirimos con los años (o esos errores a los que llamamos experiencia), nos hace rectificar. Pasa con las series que nos flipaban cuando éramos enanos, el punkrock que a tod@s nos seduce siendo adolescentes y, claro, con los pequeños parques de atracciones que, cuando no levantas dos palmos del suelo, te parecen DisneyWorld  y cuando los vuelves a ver, 20años después, te parecen menos entretenidos que los columpios de un parque.

En realidad, no recordaba la última vez que subí al monte Igeldo, por lo que los recuerdos de una feliz niñez no tardaron en aflorar a medida que el funicular se acercaba a lo alto de la montaña. La hermosa vista de la Concha hace que los sinsabores de la mañana laboral pasen a mejor vida y temerosos de que las nubes negras cumplieran sus amenazas, dejamos atrás las atracciones para acercarnos al parking a ver el final del concierto de Damien Jurado.

El de Seatle, desnudó su repertorio, y sólo con su guitarra desató la alegría de los hipster, que se agolpaban en torno al escenario, para sentir la calidez del acústico que abría la segunda edición del Kutxa Kultur Festibala. 

Con la primera Keler entre las manos, disfrutamos de la letra de "cloudy shoes" mezclándose con la melancolía procedente de los árboles moviéndose al son de los acordes de guitarra y las nubes flotando como la voz con reverb aleteando en el eco de los asistentes. Con la canción de "lost in traslation" nos dimos cuenta  de que más que abrasarnos corríamos el riesgo de acabar empapad@s, pero abrazados por  la cercanía del reclamado "Ohio" interpretada en la proximidad de un círculo improvisado sin aderezos enchufados, nos sentimos resguardados. Y aunque no fue un largo tiempo, el concierto nos sirvió para marcar la diferencia entre la monotonía semanal y el asueto del fin de semana.



En la siguiente media hora, con el concierto de Jus, descubrimos que nos hemos hecho mayores y que los grupos bomberos, más que hacernos botar, nos hacen alejarnos paulatinamente del escenario; así que para disimular nuestras canas, nos montamos en la montaña suiza que nos trasladó al concierto que más ganas teníamos de ver: el de Junip.

Tuvimos la suerte de ver a José González hace unos cuantos años, pero lo cierto es que cubrirse la espalda con su quinteto de suecos ha sido todo un acierto. Llevamos tres años enamorados del "Fields" y empezamos a descubrir ese placer para los oídos que es el recientemente publicado "Junip"; así que, las primeras gotas de lluvia no fueron excusa para apaciguar el disfrute. Los zumbidos del "allways" coincidieron con el momento de abrir los kinder sorpresa con chubasqueros que la organización nos había regalado.

Aunque l@s más presumid@s se resistieron a dejar de diferenciarse, tod@s acabamos sucumbiendo a disfrazarnos de pollitos caladitos. Con la guitarra de José González, siempre en primer plano, la mezcla de sintetizadores y la buena selección de ritmos de batería, fue convirtiendo las gotas de lluvia en sorbitos de "rope & Summit" , "far away"... en definitiva, un "It´s allright" que nos dejo empapados pero con un maravilloso sabor de boca que cumplía todas las expectativas que nos habían llevado hasta allí.



Buscamos el Teatro escondido, pero solo encontramos autos de choques, churrerías, puestos de tiro al pichón... así que resignados a no ver a William Tyler, nos entretuvimos viendo lo que sufrieron los pipas preparando el escenario principal para el concierto de Belako.

Los vizcaínos son un grupo maduro, que posiblemente, en no mucho tiempo, cambiará gaztetxes y segundos planos por las letras más grandes de los carteles de los festivales más importantes de la geografía nacional. Tienen un directo contundente y rockero que hace que en tardes lluviosas como la de ayer, el frío quede de lado. De hecho, el mal tiempo fue un complemento ideal a la puesta en escena, ya que el viento había arrancado el telar negro del fondo del escenario, y, aunque supongo que pasaron más frío del previsto, fue hermoso contemplar la mezcla entre la distorsión guitarrera y el verde de los árboles marcando el paso de baile en una especie de pantalla de cine improvisada. Además, el "eurie" con voz de niña del coro, encarnada por la hermana pequeña de Cris y Josu fue un diminuto, y selecto,  momento que coincidió con el anochecer.


Y si eso no fuera suficiente, destaparon el tarro de las esencias con "beautiful world", "Haunted house" ó "Sea of confusion" para dejarle claro a l@s escéptic@s, que este no es, precisamente, un grupo de una sola canción.

Por lo que sumidos en el placer de oídos que nos dejó el conciertazo de Belako, nos fuimos a continuar relajando partes del cuerpo con el concierto de Buffalo; los Zarauztarras, tienen el don, de fusilar de un plumazo cualquier atisbo de mal pensamiento que quede en tu cerebro, y con ritmos que van desde el rock más puro, hasta el jazz fusión, pasando por el triphop heavy que sólo el mejor batería de la zona, David, puede tocar, nos embarcaron en un barco pirata de parque de atracciones que dejó mareado a nuestro ya de por si arrítmico pie izquierdo.


Y como Zarautz, musicalmente, parece estar de moda; la siguiente parada nos llevó al concierto de Delorean. Los precursores de la música bailable en el estado, se han tomado un respiro ochentero y con su nuevo disco "apar" parecen buscar los ingredientes de la simpleza del extendido dicho del "menos en más" que tantos artistas ponen en su boca últimamente. Nosotros nunca hemos escondido que preferimos la contundencia (y la novedad) que supuso aquel Metropolitan Death, pero también sabemos admirar la metamorfosis que, ya con espíritu barcelonés, emprendieron hace unos años. Además, por mucho que grupos como Mendetz, We are Standard... les intenten comer la tostada, con las canciones de "apar" se demuestra que Unai sigue teniendo en sus sintes una tecla que no todos saben pulsar.

"Spirit" y "destitude time" nos parecen dos auténticas obras de arte, y más si la lluvia contribuye a que el punto épico de las voces pregrabadas gane consistencia y a uno, se le vaya, sin querer, la memoria a aquellas noches en el Ketarri en las que nació parte de esa esencia que los directos de Delorean siempre tienen.



El concierto de Grande Days nos lo perdimos tratando de comprarnos algo que llevarnos a la boca. Si ya de por si, estaba complicado lo de comprar comida, con el corte de luz fue un auténtico caos, pero bueno...

Al menos, nos dio tiempo a coger sitio para ver el conciertazo de la noche... De experiencias pasadas, como el concierto de Vetusta en Pamplona o el de Lori Meyers y Wilco en Murcia, sabíamos que la lluvia le da un toque especial a las actuaciones más esperadas. Nuestro chubasquero no daba más de si, pero había llovido lo suficiente para que los presumidos, que gustan diferenciarse de l@s demás, hubieran asumido que el amarillo no sienta tan mal como algunos diseñadores de medio pelo piensan. Así que corrimos del País Vasco a San Francisco y a ritmo de txalaparta, nos dejamos llevar por la contundencia que esos discos (star of love y cave rare) que tantas veces nos han hecho bailar, ganan al ser interpretados en directo. 

Mimi Borelli salió ataviada con lentejuelas y bien secundada por sus tres guardaespaldas y dos coristas, fueron vomitando uno tras otro temones como "I love London" "follow" "You & I" "Plague" "champions song"... hasta hacernos llegar al climax absoluto de estar calados (de agua) por fuera y (de placer) por dento. 



Esperando las largas colas del bus, nos preguntábamos si el  carácter épico de la lluvia, había hecho que las casi dos horas de baile hubieran sido el mejor concierto que hemos visto en este 2013. Suponemos que ayuda el complemento de diversión que añadió Delorean, el punto relax de Damien Jurado, el ratito Buffalo y, sobre todo, el disfrute que, después de tanto tiempo de espera, nos supuso ver a Junip en directo; el caso es que mojarse mereció la pena y aunque suponemos, que inevitablemente, el sábado también tendremos  que calarnos, confiamos en que nuestro pasado Grunge seque las molestias que la lluvia genera. 




 

martes, 23 de octubre de 2012

BUM 2012 Agua para todos...


Como las instituciones tienden a no ponerse de acuerdo, los aguadores de teen spirit decidimos volver a pasar por Murcia para, como hicimos el año pasado, llevar la lluvia a la nueva capital del Indie pop español…
Por una vez, el lema que cuelga en el balcón del ayuntamiento: “agua para todos” se hizo real y dio un toque de diversión a una noche más que entretenida en el albero de la plaza de toros de Murcia. Y aunque por estos lares no están acostumbrados a mojarse, el agua dio un toque distinguido a una sesión espectacular de música y ayudó a desempolvar los paraguas de los ciudadanos de esta maravillosa, y a veces injustamente tratada, región del Levante español.
Como no puede ser de otra manera, el día comenzó con un homenaje culinario. Nuestros paladares dieron buena cuenta de los excepcionales productos de la huerta (se agradece comer fruta y hortalizas que tengan sabor), las típicas marineras, el salpicón de pulpo, unos callos para chuparse los dedos en los zagales, vino de jumilla y mucha estrella de Levante, que para eso se había gastado unos buenos billetes en organizar el festival.
Con el estómago lleno y el gaznate caliente cometimos el “error” de dejarnos los paraguas en el hotel. Cruzamos el puente y nos tomamos unas cuantas cervecitas esperando que parara de llover mientras los Leadings calentaban el ambiente en el coso murciano. Pero las cuatro gotas iban a formar parte del resto de la noche. Así que a las nueve decidimos entrar al recinto del BUM2012.
Para acostumbrarse a la lluvia, no hay nada mejor que escuchar a un grupo que, en su Dublin natal, está más que habituado a ver caer agua prácticamente durante los 12meses que dura el año. Tan metidos en el ambiente estaban que consiguieron llenar la “pista de baile” de paraguas negros girando al son del “litle sparks” que tanto nos gusta. En directo, el grupo de Kieran McGuinnes gana mucho y colapsado de vatios, un disco que normalmente utilizamos para relajarnos las tardes de los domingos se convierte en una sucesión de canciones que Gene Kelly hubiera podido bailar con nosotros bajo la lluvia. Fue un placer destilar las cuatro gotas que parecían no mojarnos, con temas penetrantes e intensos como “did we ever really try?, “care of” “secret”…
Antes del plato fuerte de la noche, nos escapamos a los bares de alrededor de la plaza para entrar en calor, resguardarnos de la lluvia y socializar un poco (que nunca viene mal). Fue un rato divertido porque para cuando nos dimos cuenta los primeros acordes de “art of almost” ya sonaban en la lejanía. Por lo que apuramos nuestros tercios de cerveza a un euro y corrimos a lugar seguro para disfrutar de Wilco. Encontramos unos asientos libres en la zona superior de la plaza y cambiando la sombra por la cubierta, recordamos aquel concierto de hace un año en el Kursaal de San Sebastián: desde más lejos, sin mojarnos y con una visión panorámica de paraguas y gente calándose al son de las canciones de esa obra de arte llamada “the whole love” que hizo que la digestión de las marineras fuera sublime. Lo cierto es que, tras un largo verano de festivales, hacía tiempo que no disfrutábamos del sosiego que da ver un concierto sentados, difrutando de los punteos de Nels Cline con esa onda countryrock tan característica de Wilco. Es un placer para los oídos quitarse las sorderas de la monotonía con temas como “Jesus etc”, “you and I”,”Whole love”…  y si a la música le unes la buena compañía: la noche adquiere visos de perfección diluviada.
El éxtasis que provoca Wilco es difícil de superar. Pero para ello, la organización del festival tuvo la excelente idea de cerrar la fiesta con una dosis de Lori Meyers para contrarrestar el aplatanamiento relativo que los modernos de la fiesta habían sufrido.
Antes de ver a los granadinos, apuramos las fichas que nos quedaban y nos bebimos un litro de cerveza desde la zona de toriles. Parecía una incitación al cachondeo, con aquella visión de la plaza abarrotada, los paraguas cerrados, los pipas cambiando el escenario y nosotros pensando “¡qué cojones! Ha llegado la hora de mojarnos” más que nada, porque teníamos presente (por aquel concierto de Vetusta Morla en Pamplona) que empaparse hace que un concierto bueno se convierta en inolvidable. Quizá por eso, nos importó menos que los bajos de nuestros pantalones se llenaran de barro, que las luciérnagas y las mariposas se empaparan con nosotros, que nuestras camisetas mojadas evidenciaran esa panza que con tanto ahínco tratamos de ocultar en los momentos “normales” o que la duda de si nuestro Smartphone seguiría funcionando  a la mañana siguiente nos asaltase entre canción y canción. No sé si saltábamos o nos resbalábamos, si cantábamos o mojábamos nuestros labios con las gotas y las palabras de cada estribillo… el caso es que Tokio volvió a querernos, Aha volvió con la lluvia acumulada de los años de sequía, los dilemas se esfumaron y mi realidad, y la de todos los demás fue mucho más divertida durante algo más de una hora de parapapás ininterrumpidos.
Calados hasta el higadillo, nos quedamos sin degustar la maravillosa noche murciana. Dejamos pendiente la visita a la stereo, los chupitos de los bares modernos e interactuar con el peculiar acento que los murcianos tienen cuando se emborrachan. Pero, como somos tan golfos, aprovechamos mejor el sábado y a los callos de los zagales, le añadimos los bocaditos de jamón del parlamento, el descubrimiento del bocata de jamón, tomate y tocinico del bar Pepe, los caballitos de la plaza de las flores, más marineras, vino de Jumilla y un fin de fiesta espectacular en el Salitre 48 hasta que a las 22h cogimos el tren de vuelta a casa: ya secos (por fuera) y con el buen sabor de boca que siempre nos deja visitar esta ciudad tan maravillosa.

martes, 4 de septiembre de 2012

Ebrovisión 2012 (que nunca falte el positivismo)

Supuestamente aún quedan unos días para que el verano llegue a su fin, pero para nosotr@s el ritual festivalero estival del 2012, acabó un sábado de luna llena mientras Love of Lesbian cantaba "allí donde solíamos gritar" en el Mulifuncional de Bayas de Miranda de Ebro...
Y es que, después de 7 festivales, el cuerpo y el bolsillo se resienten. Pero antes de morir, nuestra militancia al buen rollo indiepop nos llevó a nuestro festival fetiche. No sé si es porque vivimos de primera mano los avatares de organizar un evento de este estilo, o porque en Miranda tenemos ya, un@s cuant@s amig@s o quizá sea que no nos resistimos al influjo del Ebro o a recordar aquellos meses de invierno en el Jamaica, en el Trujal, en la tasquita o en el campeador. El caso es que, puestos a ponerle un punto final ideal a un verano tan maravilloso, no encontrábamos un escenario mejor. Y, como siempre, el Ebrovisión no nos decepcionó.
Si hace unas semanas hablábamos de lo bien que lo habíamos pasado en la plaza del trigo, esta vez nos tocó reenamorarnos de la plaza de España. Porque aunque se agradece tener un gran cartel, no hay nada como disfrutar bajo el sol de una paellita popular, tres conciertos de grupos de esos que hacen bailar hasta al más soso del lugar y 3 o 4 bares implicados con la causa que, a parte de su labor habitual de regar el gaznate de sus "feligreses" buscan música acorde con el ambiente.
Pero antes de la fiesta del sábado, retrocedamos al principio... El jueves, Miranda nos recibió con una mezcla de sol y una parte de ese frío burgalés que sólo se puede mitigar a base de vinos o chacolís de la zona. Es agradable que un pueblo te reciba con un pintxopote (Consumición y tapa al módico precio de 1.50€) y más si te han preparado un fiestón en una fábrica de tornillos para las 21.30, al que nosotr@s, como siempre que hay vino de por medio, llegamos tarde.
Recurrimos al habitual trueque: entradas por pulseras, y señalados como enfermos de la noche nos pedimos los primeros cachis para ver a Chinese Christmas Cards, que como ya hicieron en el Low Cost, nos deleitaron con sus contagiosos ritmos eléctricos y nos elevaron al punto preciso para ver el que, supuestamente, iba a ser el concierto de la noche. Pero no... esta vez Nudozurdo no estuvo a la altura de nuestras expectativas y aunque disfrutamos del excelente repertorio del grupo, intuímos cierto mal rollo entre sus componentes o un aura negativa que provocó que el ritmo de nuestros pies izquierdos fuera decreciendo hasta el límite del esguince de tobillo. Como veríamos al día siguiente, al margen de la música está lo que uno transmite y es evidente que el jueves no fue el día de Leo y compañía. Y para cerrar la sesión de la fábrica roja, Santi Capote y Guille Mostaza se subieron al escenario. Como le pasa a la casa azul, ellos tiene ese punto taquicárdico que te incita a bailar, pero tienen la mala costumbre de saturar su música, lo que provoca que grandes temas como Campeón, o cualquiera de su sublime "cardiopatía severa" queden desvirtuados en el directo. Así que nos fuimos al Orosco a menear las caderas hasta el amanecer...
El viernes, tras reafirmar el efecto reponedor de la resacola, nos fuimos a tomar unos cubos de cerveza al fox y a ver a "a kal y kanto", que quizá no sea el mejor grupo del mundo, pero nunca está de más publicitar a los grupos locales y variar un poco la música habitual de los festivales. A la mayoría se les hizo largo el puntito reggae/ ska de los inquilinos del Autobús de red bull, pero a nosotr@s no nos desagrado, lo mismo que el bolo de  Templeton, que despertó de la siesta a más de un@... e incitaron a aprovechar las dos horas de margen entre conciertos para cenar, reactivarse y,por una vez, ser puntuales.
La puesta en escena de Pegasvs nos decepcionó. Éso de no mirar a la cara al público se lo tienen que hacer mirar y más cuando marcada esa distancia llegan a un punto en el que lo artificial supera al directo. Parecía más un karaoke que un concierto y la verdad nos aburrimos un poco. Suerte que la vieja escuela nos sacó del letargo. El inquilino comunista es uno de los precursores de todo este rollo indie que tanto nos gusta y sólo por éso merecen todo nuestro respeto. Pero si ya, encima, se marcan un conciertazo guitarrero y consiguen que a tu alrededor gente de todas las edades baile al son que marcan sus acordes, hacen que el viernes empiece a merecer la pena. Y si el siguiente show lo protagoniza un animal escénico como Nita, nos encaminamos a un éxtasis relativo articulado entre un yuleré, y un discopoint que exalta el amor, las nuevas amistades o te lleva a hacer un balance positivo de todo lo bueno que has vivido durante el verano. Y más si, por fin, conseguimos ver un concierto entero de Corizonas (con patada relativa al ambiente Zarautztarra incluído) y más aún, si Sidonie, por fin, está a la altura de su egolatría y nos hace vibrar como nunca con la lección de técnica que su sonidista dio a algun@s. Cuando "la costa azul" adquiere la importancia que merece, los complementos y las novedades parecen mucho mejores. Lástima que 3malos imitadores de Pet Shop boys a la francesa llamados "the sound of Arrows" jodieran el final de la noche con un espectáculo bochornoso que dejó medio vacío el multifucional. Para la siguiente, no estaría mal que en vez de hablar tanto tocaran un poco (si es que saben...) e hicieran menos el niñato...
Y llegamos al gran día: el pedazo de sábado. Estuvimos un rato en el ebropeque viendo las maneras y los gustos de las futuras generaciones. La verdad es que eso de dedicar un espacio musical a los nenes es una gran idea, al fin y al cabo son ellos los que deben continuar con el show y da gusto ver como se toman la música como un juego divertido, que es lo que, en el fondo, es.
Nosotr@s seguimos manteniendo ese espíritu que nuestros hermanos mayores nos legaron y para celebrar la subida del IVA, nos fuimos a acompañar al grupo más joven del festival: Thee Brandy hips, que aunque sólo sea porque se esfuerzan para que el mundo se entere de que en Donosti, y alrededores, hay algo más que Orejas de Van Gogh y sosainas tipo Alex Ubago, merecen que seamos fan´s de su innovadora música. Chominismo al margen, nos pareció uno de los mejores conciertos y aunque les falta soltarse un poco ante los focos, tienen un batera top y un repertorio que creemos que les va a llevar muy muy lejos.
A Niño burbuja lo vimos café y patxarán en mano a medio camino entre la pedazo de sesión que estaban poniendo en el "tragos" y el cachondeo postpaella de una plaza colapsada de camisetas amarillas. Buscamos comprar uno de sus cd´s, pero no lo encontramos así que como en los chicles: seguiremos buscando... y viendo conciertazos como el de "Grises" con los que entendimos un poco mejor lo del plástico eléctrico, el punto que les llevó a alejarse de la tristeza de aquellos principios como "grises sueños" y lo bien que les sale éso de hacer bailar a una plaza entera...
Con tal subidón, no nos fuimos hasta que la sesión del "tragos" acabó. Lo que nos privó de ver a los punsetes (con las ganas que teníamos de verlos), pero no al grupo que, a partir,de ahora llamaremos: "va a llover". Porque nos dio por fijarnos en las letras, y los pobres lo has debido pasar muy mal. Sabina estaría orgulloso de sus penurias, pero, madre mía, con los tiempos que corren hay que resucitar la alegría antes de que los tristes se impongan y martiricen a los que todavía, a pesar de subidas de IVA, datos de paro y demás, tenemos ganas de seguir sonriendo. Algo así como la versión de "Déjame vivir con alegría" que cantaron los del Grupo de Expertos sol y nieve. Por un rato echamos de menos a los planetas, pero hay que pensar en el futuro y, la verdad, es que nos divertimos muchísimo viendo a Jota y compañía, "granadeando"un poco el ambiente, antes de que Love of Lesbian, nos regalaran, por fin, "la niña imantada", nos hicieran derramar alguna lagrimilla evocándonos a los ausentes y nos enseñaran que la ridiculez no es más que una actitud ante la vida que nos ha tocado tener.
De lo demás... nuestros corresponsales por un día, nos dieron buena cuenta del gusto que da ver a El columpio asesino "repixiseando" el mundo y a los WAS aprovechando su momento para despedir un verano inolvidable que much@s recordaremos alegremente cuando nuestros nietos den por sentado que somos unos carrozas que nunca tuvieron vida...
PD. Queda totalmente confirmado que hay vida después de los 40...

miércoles, 15 de agosto de 2012

Sonorama 2012 (Trigo, vino y complicidad)

Después de un verano de festivales en el que llevamos más de 200 conciertos acumulados en nuestro zurrón de emociones, deberíamos (parafraseando a Xoel) estar cansad@s de estar cansad@s. Pero no...

Por suerte, el Sonorama no es sólo una sucesión de actuaciones musicales y ofrece un sinfín de alternativas y posibilidades a los que se atreven a visitar Aranda de Duero en la segunda semana de agosto. Quizá por éso, no resulta raro que un republicano se enamore de una princesa, que la mejor manera de arreglar el mal cuerpo, que a uno se le queda tras una noche loca, sea una corderada acompañada con morcillas de Burgos, que en una casa de 3 habitaciones haya espacio para 10, que la plaza del rollo sea una piscina improvisada y que gente llegada de todos los rincones de la geografía nacional conviva en paz y comparta ilusiones, momentazos, y claro: buenos conciertos.

Si somos sinceros, el Ribera de Duero, las manjares del Lagar y los cubatas de la Tramoia descuidaron nuestra habitual atención musical y entre copa y copa se nos escaparon unos cuantos conciertos que teníamos muchas ganas de ver. Pero mereció la pena. Al fin y al cabo, el simple hecho de reencontrarnos con gente maravillosa es una buena escusa para dejar que la improvisación se imponga, para aprender de lo que otr@s cuentan y para mezclar gastronomía, música y felicidad en una cocktelera de la que siempre sale una mezcla explosiva, con un sabor exquisito y duradero, que se perpetúa en nuestros paladares entre edición y edición...

Al menos, sí tuvimos tiempo de disfrutar de la plaza del Trigo, sin duda uno de los mejores escenarios del panorama nacional. Al margen de la cercanía con el artista, la interacción con la gente y la improvisación para hacer frente al calor (con dosificadores de agua, mangueras, refrigerios varios y saltos), la historia que describen sus paredes y la nostalgia de todos los grandes "desconocidos" que por allí hemos visto pasar en ediciones anteriores hacen que la magia monopolice las mañanas Sonorámicas.

Esta vez, en el centro neurálgico del festival gozamos con dos de los mejores conciertos del fin de semana: el de Sidonie, que nos regaló una hora de versiones de clásicos, y el secreto mejor guardado de la organización: Un "acústico" de Xoel López que volvió a dejarnos flipados, tanto que algun@s no pudimos reprimir la nostalgia de añorar a l@s que, por cuestiones varias, no pudieron quedarse el domingo. El gallego tiene el don de hacernos vibrar, de despertar todas las emociones que almacenamos en nuestros cuerpecitos y es complicado resistirse a derramar alguna lagrimilla cuando el bombo electrónico de "la boca del volcán" empieza a retumbar o es difícil no sentirse el rey del mundo o no sentir una imperiosa necesidad de reconstruir todo lo que la monotonía o los políticos incompetentes han tratado de destrozar cuando una tras otra su guitarra acústica derrama las notas de sus temones. El ritmo cambiante y pausado de las canciones de Xoel rentabiliza cada céntimo de euro gastado en viajes, entradas o alojamientos. Y si a todo ésto le unimos los ritmos sureños de la M.O.D.A (a los que descubrimos hace un mes y pico en la fiesta de presentación del Ebrovisión), la profundidad y la cercanía de Jero Romero, el buen rollito que nos genera siempre ver a los Getxotarras Smile, que hacen honor a su nombre, y los gritos de "escenario principal" que se ganaron Eladio y los seres queridos y Havalina, hacen que digerir tanta emoción matutina sea casi más complicado que acabarse un cordero en el Asador Jose María...

Quizá por éso, se hace necesario desconectar. Unos optan por la siesta, otros por la piscina, otros por seguir con la fiesta en el camping o en el cafe central o, como nosotr@s deciden pasarse por la plaza del Rollo a acabar con las existencias de pajitas de la tramoya y de anillos y pulseras de mercadillo ambulante.

Y claro, a la noche, es complicado centrarse...

Del jueves, destacamos la fiesta del café central. Personalmente, ha sido uno de los momentos más felices e inolvidables de mi vida, así que, aunque estuvo genial rememorar viejos tiempos escuchando a los enemigos, o descubrir, en directo por fin, que Lluvia Rojo es mejor cantante que peluquera, que Bimba Bosé, sobre el escenario, no se parece demasiado a su tío, o que Anni B hace honor a su adjetivo nominal, disfrutar del ambiente nocturno del primer día del festival en la plaza mayor fue, aún mejor, que todo lo describible en el recinto de conciertos.

Del viernes, nos dio pena que Maga se cayera del cartel. Y perdernos a Igloo (a los que escuchamos desde nuestra casita de alquiler), a The Gift (con el buen sabor de boca que nos dejaron en el BBK Live) y a Dinero (con lo que nos gustan)... A Corizonas, los vimos a medias y nos encantó regocijarnos con esa mezcla de rock añejo y música surf que tanto nos gusta degustar en los festivales. A we are Standard y a Love of Lesbian los hemos visto 3 veces en 3 semanas, y aunque han perdido parte del encanto inicial de aquel primer festival veraniego en Pamplona, siguen teniendo la capacidad de suscitarnos pasiones en forma de ritmo electrónico unos y en encuadres musicales de letras maravillosas otros. Nos hubiera gustado escuchar "la niña imantada" y se nos ocurrió que algún día haremos un concurso para premiar al que sea capaz de cantar una letra entera del grupo de Santi Balmes, ja ja. Y claro, puestos a hablar de pasión (musical :D) no debemos obviar la que estos meses nos ha generado Kakkmaddarffaka. Nuestro particular amor de verano volvió a ponernos a cien con sus ritmos frescos. E incluso nos dio pena saber que ese era nuestro último baile estival con ellos. Esperemos que se acerquen por estos lares, sino, aprovecharemos el viaje a los fiordos para ver si coincidimos con Bye bye Bycicle y matamos otros dos pájaros de un tiro. Y claro, con tanta dulce emoción, fue complicado asumir la taquicardia musical que Milkiway y su casa azul nos ofreció. Como espectáculo visual es la leche y tiene temazos como "los chicos hoy saltarán a la pista", "el momento más feliz", "Cerca de Shibuya" o esa versión de piano de "como un fan" que nos regaló, pero nuestros cuerpos, con tanto vinito y comida "light" encima no daba más de si y optamos por degustar la comida oriental del festival e intentar recuperar fuerzas para el siguiente día.

El sábado se nos fue de las manos... y cuando nos dimos cuenta, entre las 2 dj´s de la plaza del rollo y los chorros de agua anticalor... se nos había hecho de noche. Así que corrimos para ver el final del concierto de The Dandy Warhols, beber algo y disfrutar, una vez más, con el énfasis y el carisma de Nita (una de nuestras cantantes fetiches). Fuel Fandango fue un primer plato perfecto para un sábado truleré-truleré. Quien piense que los canariosevillanos son un grupo de una canción (Shiny soul) se equivocan. Esa innovadora mezcla de contundencia, electrónica y flamencosoul es el complemento ideal para los pies que tienen ganas de bailar y entre "talking", "lifetime" y demás temones, no es difícil pasar un buen rato.

Por si el fandango no fuera suficiente, Vetusta Morla mejoró la fiesta con su habitual puesta en escena intensa. Por mucho que los veamos, no nos cansamos de recitar poemas al son que Pucho nos marca. Y el aderezo en forma de "piensa en mí" que nos regalaron (suponemos que para homenajear a Chavela) fue la guinda de un pastel que estaba en proceso de maceración. La nata la puso el rato que nos escapamos a ver los acordes distorsionados de Odio Paris. Es una pena que el grupo que liderará, sin duda, el cartel del festival que algún día organizaremos, no se pare a mejorar su sonido y le dé una vuelta de tuerca a ese maravilloso repertorio que queda desfigurado al privarnos de escuchar las letras, los matices de algunos instrumentos y otras muchas cosas. Algo parecido a lo que no hace muchos años le pasaba a El columpio asesino... Esta vez, no vimos el concierto entero de los navarros, a los que volveremos a ver en Zarautz, el Ebrovisión... antes de que acabe el verano. Pero, por suerte, vimos "perlas", "toro" y ese final trompetero que tanto nos encandila. Y para acabar el día: la segunda sesión de Sidonie. Todavía no habíamos visto la puesta en escena de su último disco "el fluído García", y aunque reconocemos que "La costa azul" es uno de nuestros discos top, no nos disgustó el paso al rock un poco más duro que los catalanes han dado este año.

Y por último, el domingo homenajeó a nuestro cansancio con grupos un poco más light (en cuestión de "ruido") que los otros 3 días. Napoleón Solo respondió a nuestras expectativas y nos regaló tres cuartos de hora al sol francamente entretenidos. Las canciones de su nuevo disco son un pelotazo que pueden trasladarlos a un nivel superior, pero éso más que nuestra subjetividad lo dirá el tiempo...

Quien nos lee habitualmente, sabe que llevamos tiempo enamorados del "mi universo" de Cooper. Por éso no es difícil intuir que no vamos á hablar mal de lo que vimos en el escenario "Castilla y León". Estuvo bien desconectar de todo lo anterior y dejarnos guiar por la estrella polar; A Maika Makowski y a Russian Red nos gusta más verlas en una sala pequeña o en un teatro, pero como el tono del domingo no era tan exigente como el de otros días, catamos los dos conciertos chascando dedos e interiorizando esa mezcla de voces angelicales y buena música que tan buen sabor de boca nos deja siempre. 

Y para acabar, el punto latino de Calle 13, que sorprendió a la mayoría de los presentes. Realmente, buscábamos una buena escusa para irnos. Pero el ritmo de los puertoriqueños nos contagió y renovamos nuestras ganas de música para quedarnos con un toque tropical en el recuerdo de un festival inolvidable y que demuestra que la calidad de la música "indie" nacional es muy buena.

PD. Una vez más queda en evidencia que la depresión postvacacional se inventó después de un sonorama :)

Y hay futuro, porque en el escenario pequeño, descubrimos bandas más que interesantes a las que no habíamos tenido la ocasión de escuchar, como Mañana, Neuman, Ruidoblanco, The Birkins, Kenedy, Ornamento y Delito... y otros que por coincidencias con los "cabezas de cartel" no tuvimos ocasión de ver, que suponemos que pronto veremos y oiremos en el escenario principal de algún gran festival; 

     

miércoles, 8 de agosto de 2012

Low Cost 2012, día 3 (Las agujetas y los quejidos: el lunes)

El que dijo que terceras partes nunca fueron buenas, no conocía el Low Cost 2012...

Tras dos días intensos, un@ suele tener agujetas, una reducción ostensible de ganas de botar, el cuerpo algo descolocado y otras muchas cosas que, esta vez, no tuvieron cabida en el programa de fiestas que, con un gusto sublime (y variado), nos brindaron los organizadores del festival.

Después de un tapeo por el mercado de Alicante y una buena ducha de agua fría, llegamos a Benidorm en el Tram de las 19h: vueltita por los bares de alrededor del recinto del festival, un cafecito para coger fuerzas y a las 20h acudimos a nuestra cita con uno de nuestros grupos fetiches: The New Raemon. Los catalanes deleitaron nuestro subjetivo paladar con su ritmo pausado (ideal para un tercer día de festival) y su filosofía poética que nos mantuvo en pie, a pesar de que quienes nos rodeaban nos incitaban a sentarnos en la, bien cuidada, hierba del campo de fútbol.

Es lo que tiene la "libre asociación", que nos traslada de lo bello y lo bestia a la hiperconsciencia en una sucesión de acordes y los cambios de tono característicos de "Dramón Rodríguez", que nos concede el baile de rigor, nos traslada al mundo de Simon y Garfunkel... e incluso tiene humor para hacernos una mini imitación de Miguel Ángel Blanca (cantante de manos de topo) y dejarnos con una sonrisa ideal para afrontar el domingo festivalero.

El segundo plato mantuvo el nivel de humor... las agujetas pasaron a la historia copiando los bailes de Bigott. El aragonés volvió a sorprendernos con su manera de "escupir" el "orinal soundtrack" y demostrando que su repertorio es algo más que el "cannibal dinner" y el "god is gay". De hecho, es más que entretenido descubrir entre el juego de voces que el bigotudo tiene con "sus chicas", el sintetizador, el cabalgar acústico de la guitarra y el humor de sus letras, el guiño a la música setentera que pincela en cada canción. Bigott es un petit marcien, como nosotr@s y es un placer escucharle y tratar de entenderle aunque sólo te permitan 45 minutos para hacerlo.

La segunda carrera del día nos llevó a ver a la Habitación roja. Tras el buen sabor de boca que nos dejaron en el BBK Live, los valencianos aprovecharon el escenario grande para ofrecernos uno de los mejores conciertos del festival. Hubiéramos preferido estar en Febrero para no pasar tanto calor, pero esa sucesión de temones (te quiero, voy a hacerte recordar, ayer, un día perfecto...) combinada con speachs en valenciá, felicitaciones varias y complicidad por parte del público, mientras el sol desaparecía tras el escenario, hizo que la definición de momentazo tuviera una banda sonora y una descripción gráfica tan roja como el fondo del slogan de cerveza que presidía el escenario principal: "grandes momentos te esperan";

Tantos, que llegamos tarde a ver a Jero Romero... El ex de Sunday driver hizo de su colocación en el escenario una declaración de intenciones, y nos regaló un concierto plagado de complicidad y cercanía Consiguió que nos sintiéramos cómodos acompañando todos sus hits y bailoteando, pausadamente, cada una de sus canciones. Lástima que el final del concierto coincidiera con Kasabian...

Y es que, tal como están las cosas, no podemos perder la ocasión de ver a una de las mejores bandas del panorama internacional. Los de Leicestershire volvieron a maravillarnos con su britishPop. Y seducidos por la espectacularidad del Velociraptor nos perdimos entre las sintonías cuadradas de "goodbye kiss", el éxtasis natural que provoca escuchar "L.S.F" y la sensación parecida a la apertura de regalos de reyes que deja bailar con temazos como "fire", "Rewired" o "pleasures". Subjetivamente hablando, los Oasis deberían estar orgullosos de haber creado una escuela tan aplicada.

Fue tal el éxtasis, que utilizamos el concierto de  Triángulo de Amor Bizarro para comentar las mejores jugadas. Con lo enamorados que estamos de Isa y lo que nos gusta bailar al son que ella y sus compinches nos marcan, fue duro resistirse a bailar "el fantasma de la transición" o no gritar éso de "llevar navaja siempre es conveniente". Pero con tanto calor uno necesita rehidratarse y aunque la cerveza no estaba muy para allá, paramos el traqueteo y nos preparamos para ver, por enésima vez, a Vetusta Morla.

Si somos sincer@s, nos jodió perdernos a Putilatex. Por lo que nos contaron fue un concierto muy divertido en el que indies y modern@s no quedaron demasiado bien parad@s. Pero Pucho y compañía son nuestro grupo fetiche, y aunque los hayamos visto 16veces, no nos podemos permitir el lujo de perdernos la sensación que nos dejan sus conciertos. Los madrileños han alcanzado un limbo al que pocos grupos españoles han llegado y nosotr@s algún día fardaremos de haber formado parte del público de sus primeros conciertos, de haber vivido la evolución y de haber contribuído a encumbrarlos. Una vez más nos dejaron ese poso de felicidad y las agujetas faciales que provoca sonreír durante más de una hora.

Siendo el último día de festival, empezábamos a notar el cansancio y nos avituallamos con los ricos palillaquis que vendían en la zona  de comidas (sin duda, por limpieza, calidad y variedad de elección... la mejor que hemos encontrado nunca en un festival). Y viendo de fondo a Le corps mince de Françoise nos preparamos para el mejor cierre de festival de nuestra historia viajera por tierras españolas.

Los Kakkmaddafakka acabaron con dolores, agujetas, sueño acumulado... con un concierto fin de fiesta que rozó la perfección. Cuando los metimos en el top ten de los discos del año pasado no imaginábamos el atino que nuestra subjetividad estaba teniendo. El cierre del Low Cost nos brindó uno de los mejores conciertos que hemos visto este verano. Disfrutamos como siempre y bailamos como nunca al son que los coristas de la parte de atrás del escenario nos fueron marcando. Los profesores de Aerobic deberían echarle un vistazo a estos noruegos a la hora de preparar sus clases. ¡menuda vitalidad! y cuánto talento junto en un escenario.

Lo dicho, nos quedamos encantados y deseosos de volver a verlos en el Arenal y el Sonorama.

Y para redondear la fiesta, una sesión increíble de Buffet libre. Escuchar Nirvana, Chemical Brothers, ritmos ochenteros vinculados fue un placer que nos dejó un sabor de boca maravilloso.

Una pena que la mala organización de los transportes públicos del  postconcierto desvirtuara mínimamente todo lo bien que nos lo habíamos pasado. Pero si algo demostraron en el Low Cost de este año es que saben rectificar, por lo que, suponemos, que el año que viene lo pasaremos mejor y tendremos menos problemillas de los que quejarnos.



Arenal Sound 2012

Veníamos a Burriana en busca de aventura y... la tuvimos;

Podríamos hablaros de nuestro accidente de coche, del robo en el camping, del exceso de chonis por metro cuadrado que había dentro del recinto... pero hay una imagen que lo eclipsa todo: la chica más guapa del festival, con una cámara en la mano grabando el principio del concierto de Lory Meyers con lágrimas en los ojos.

La música es un sentimiento, un cúmulo de emociones que relativiza los problemas acumulados, el desgaste de la monotonía, las primas de riesgo y los sueños que están por cumplirse, deshaciendo la importancia de los que no se cumplieron. Quien lo entiende, disfruta del directo, bota, siente la aceleración paulatina del ritmo cardiaco, la relación que existe entre el acorde y el retumbar percusivo de tu cerebro... y los que no, se pasan la noche buscando camellos de m, coleccionando los hits que han escuchado en el youtube 2 días antes del festival o esperando que el dj de turno acompase el subidón del botellón que se han metido en el camping con bombazos techno y clásicos (desconocidos para ell@s) remezclados.

A estas alturas de verano, es complicado asimilarlo todo, ya hemos visto varias veces a Second, lo nuevo de Love of lesbian parece tener años, "Perlas" (del columpio) ha pasado de ser una gran canción a formar parte de nuestra lista de clásicos, Maga, New Raemon, ruidoblanco, Niños Mutantes y Grises son grupos consolidados, y, por muchas veces que los hayamos visto y oído, Mendetz, Catpeople y Sidonie siguen teniendo el don de maravillarnos y hacernos bailar como la primera vez (Para que luego, algun@s, se empeñen en decir que el amor de verdad no dura). De muchos de ellos hablaremos en nuestra crónica del Sonorama, y esperamos que nos perdonen que, por una vez, el indie español pase a un segundo plano. No es algo habitual en nosotr@s, pero, a veces, un@ necesita catar los ritmos extranjeros para valorar lo que tiene alrededor. Aunque debemos reconocer que el concierto de Lori Meyers rodeado de poligoneros esperando "Mi realidad" fue uno de las mejores fugas de adrenalina que hemos experimentado en los últimos años.

"Croniqueando", con la resaca, aún, del conciertazo del Low Cost, volvimos a quedarnos maravillad@s con Kakkmaddafakka.Los de Bergen son, sin duda, lo mejor que hemos visto este verano. Al margen de sus ritmos frescos, tienen el don de contagiar positivismo a todo el que va a verlos. Sus coristas son capaces de mover al más rancio del público, los músicos, sobre todo mr Jones (el teclista) son auténticos artistas y la mezcla explosiva de Reggae, música disco, rock y música coral es un espectáculo digno de ver y escuchar.

En cuestiones electrónicas, a parte de la pedazo de sesión que nos pinchó Dj Amable (el mejor dj del panorama nacional), nos encantaron Crystal fighters y Digitalism. Los primeros, nos alegraron el jueves con temazos como "I Love London", "Xtatic truth", "at home"... y una puesta en escena en la que Laure y Mimi (los cantantes) y Sebastian Pringle, revolucionan a todo el que osa tratar de llevar el ritmo acelerado de sus canciones. En cuanto a Digitalism, fue una pena que les dejaran el (dudoso) honor de cerrar el festival... Ante un corazón iluminado y con dos pantallas planas, como "instrumentos", consiguieron, con un volumen atronador, hacer olvidar a los asistentes el cansancio acumulado de 4días de festival. Con "Falling", "blitz" o "2hearts" los alemanes excitaron a la masa y con "Pogo" llegó el delirio y el mosqueo relativo de que, de repente, el festival se nos había quedado corto. 

Los grupos que más nos "sorpendieron" coincidieron el viernes. Monarchy y Chinese Christmas cards fueron el complemento ideal y el punto discordante en un viernes algo decepcionante que parecía preparado, exclusivamente, para el lucimiento de Kaiser Chiefs.Y es que, aunque los de Leeds, con un Ricky Wilson cada día más delgado, nos escupieron lo mejor de su repertorio, el house/Minimal/Pop de Monarchy disparó nuestras emociones con ritmos pausados en consonancia al calor acumulado y la cerveza, necesaria, que engullíamos como sedientos ceporros. Mientras los catalanes, cumplieron con creces nuestras expectativas y, dejando al margen el fenómeno de su hit: Dreams, nos ofrecieron un más que interesante concierto que, de hecho, se nos quedó, también, demasiado corto.

Y, de todo lo demás, nos encantó ver en vivo, por fin, a Two door cinema Club, cuya música nos encandila aunque en directo pierda el punch que uno espera entre tanto temazo. A The Wombats le sobraron unos cuantos speachs y transiciones entre canciones. Es una pena que con ese repertorio espectacular que tienen pierdan tanto tiempo divagando con historias de borrachos y tacos varios para atraer a los tontitos, supongo, y desesperar a los que vamos a escuchar música. De los campesinos!!! hemos hablado tanto, que por una vez vamos a limitarnos a decir, que estuvieron espectaculares (como siempre). Y, por último, de The Layabouts agradecimos que pusieran una nota discordante con distorsión y  rock & roll. Las guitarras merecen un espacio que a veces concedemos, pagando un pastón, a extranjeros que están muy bien para escuchar de vez en cuando o en situaciones determinadas, pero que en exceso: Cansan y aburren. Nosotr@s nos mojamos y desde aquí, nos gustaría que los festivales dejaran de martirizarnos con The Sounds y Ting Tings durante un tiempo; son repetitivos, aburridos y no aportan nada (al menos a nosotr@s) así que no estaría mal que innovaran un poco de vez en cuando...

Y siguiendo con nuestros consejos/opiniones no estaría mal que los organizadores del Arenal aprovecharan esa pedazo playa que tienen en Burriana, o el puerto, o el centro del pueblo para dar un poco de vida diurna al festival. Con las vueltas que hay que dar para acceder al recinto, much@s optamos por entrar muy tarde la mayoría de los días, y quizá gente como el Sr Chinarro, Anni B Sweet, Zahara, Smile... no merecen tocar ante poca gente y hubieran agradecido un poco de calor festivalero de tarde.

Por último, nos encantó la comida. Sobre todo el puesto de comida oriental y la simpatía y la paciencia que tod@s tuvieron.




domingo, 15 de julio de 2012

10 claves del BBK Live 2012

Antes de que el cansancio nos venza y aprovechando la subjetividad que ése hecho nos aporta, vamos a resumir el BBK Live 2012 con 10 claves:

1. El Indie español impuso su ley y, a pesar de los grandes nombres que "lideraban" el cartel muchos quedaron sorprendidos con la intensidad del concierto de Lory Meyers, el éxito de Corizonas, el buen sabor de boca que nos dejaron los conciertos de Varry Brava, Supersubmarina, TAB,  la Habitación roja y claro: Vetusta Morla, siempre Vetusta Morla...

2. Precisamente los madrileños se llevaron la ovación del festival al solidarizarse con los mineros y defendiendo la escuela pública. Por fin, un grupo de artistas que se moja defendiendo al pueblo...

3 No fue la única mención a la situación delicada que estamos viviendo. La fuerza bruta del festival: Shirley Manson dejó de lado todo el carisma y el morbo que sus actuaciones siempre transmiten y se ganó un lugar privilegiado en nuestro top ten de momentazos del festival, con una mezcla de coherencia y humor en sus speachs que nos ganó.

4 Musicalmente poco se le puede reprochar al festival, pero la situación del camping sin número fue deleznable: apartados del mundo, en una cuesta tan empinada que era imposible no acabar sin un insoportable dolor de espalda cada noche, sin contenedores de basura, ni agua, ni duchas, ni baños... en definitiva: una auténtica guarrada. Por no hablar de los desorbitados precios en estos tiempos de crisis;

5 Siguiendo con las decepciones, no entendimos los 50minutos de escenario principal que le regalaron a Four tet. El que quiera house minimal que se vaya al Sonar o a una discoteca. Y Sum 41, que para atraer al público joven y recordarnos nuestros tiempos mozos estuvo bien, pero como el concierto de "30 seconds to Mars" del año pasado, no le encontramos lógica ninguna.

6 En cuanto a los aciertos, a parte del citado "indie español", Nos quedamos con: The maccabees, the Kooks, Noah & the wale, Glasvegas y the inspector Cluzo;

7 El concierto de Radiohead resultó apoteósico. Igual que la que, aunque larga por momentos, pedazo actuación de The Cure (Una pena que el nuevo cantante se haya comido a Robert Smith...)

8 Keane, del que quizá no esperábamos tanto pero contaron con la ventaja de tocar en el momento adecuado (el tercer día con el consiguiente cansancio acumulado de la gente), al ritmo que, al menos nosotr@s, necesitamos y un repertorio lleno de hits antiguos mezclados con novedades interesantes que nos dejó un maravilloso sabor de boca. Igual que Bloc Party que consiguieron acallar todas las críticas exageradas al concierto de The Cure.

9 Barakaldo. Aunque esta vez la organización ha tenido la decencia de ofrecer una alternativa a los que despertamos con el asfixiante calor de los rayos del sol filtrados en una tienda de campaña en mitad del monte con los conciertos en la Alhóndiga, encontrarnos una ciudad denostada, injustamente, tantas veces en plenas fiestas patronales fue un extra que a los amantes del poteo mañanero nos vino de perlas.

y 10 y el más importante: El buen rollo que existió a lo largo de los 3 días tanto dentro del recinto, como en el camping y en las calles de Bilbao y Barakaldo.


domingo, 10 de junio de 2012

Tres sesenta (día 3, Turismo, positivismo y despedidas)

El tercer día de festival, uno se levanta con la maleta cargada de cansancio, dolores varios, agujetas, ojeras... por suerte, en teen spirit encontramos, hace unos años, el antídoto perfecto contra las resacas de festival : el vermouth. Y por éso dedicamos la mañana del sábado a seguir conociendo los secretos de la gastronomía navarra.

El ambiente de fiesta era más evidente que en los dos días anteriores y con el empedrado por el que los toros corren en la segunda semana de julio como marco incomparable de reunión de portadores de pulseras fuxias, txikiteros habituales, charangas, despedidas de soltero, e incluso familias enteras que se animaron a celebrar el buen día que hacía,  las risas, los pintxos y el líquido empujador llenaron de vida la parte vieja de Pamplona.

Con el buche lleno aprovechamos para hacer un poco de turismo: ver de día la plaza del Castillo, la fachada del ayuntamiento, los exteriores de la plaza de toros, los bordes verdes del río e incluso nos dio tiempo a hacer alguna comprita aprovechando que gran parte de la ciudad dormía.

Con tanta hermosura cambiamos el amor de Tokyo por la pasión pamplonesa y cargados de cafeína y ganas, nos encaminamos por tercer día consecutivo a la Ciudadela.

Lo primero que nos encontramos fue a gente babeando mirando la "Criptocracia" de Isabel Cea en el final apoteósico del concierto de Triángulo de Amor Bizarro . Fue una pena llegar tan tarde, pero nos queda el consuelo de que en el Low Cost podremos compensar las ganas que se nos quedaron de ver, otra vez, a la banda gallega.


Los siguientes en subirse al escenario fueron Eladio y los seres queridos . Habíamos visto a los vigueses telonear a Vetusta Morla alguna vez y aunque muchos se empeñen en criticar la falta de contundencia de algunas de sus canciones, el ruido no lo es todo y las letras profundas, el movimiento del señor de las teclas del que nos hemos terminado de hacer fan´s acérrimos en este concierto y lo cuadradas que canciones como "la cruz", "millón de millones", "el tiempo futuro" son, es inevitable que nos apuntemos a ese selecto club de suicidas enamorados de la vida (aunque a veces duela). Y más si encima nos regalan un cover del "Forever Young" de Alphaville...



Y para acabar con la terna de gallegos en Pamplona (gotiñas de lluvia y público al margen), el gran Xoel López apareció entre la humareda cual Bob Dylan con su guitarra y su armónica, para "reconstruir" los huesos que a duras penas aguantaban el peso de tres días de festival y secar con sus canciones a los reyes del mundo que se mojaban berreando las letras de sus obras de arte musicadas. El músico coruñés tiene el don de ponernos la piel de gallina, a alguno de mis amigos hasta se le escapó una lagrimilla viendo el concierto. La objetividad es una utopía perdida en el positivismo de las letras de Xoel, él trajo el color al festival y sus músicos contribuyeron poniendo el ritmo que consigue que los hombres de ninguna parte nos sintamos como en casa. Y claro, en casa todo suena y sabe mucho mejor. Y no nos costó demasiado dejar de estar cansados de estar cansados...



Siguiendo con la subjetividad, celebramos nuestro décimo concierto de Vetusta Morla con el corazón empuñado. Si Xoel nos puso la gallina de piel, el ave debió ponerse a poner huevos cuando "el indio" empezó a marcar el ritmo de las siguientes 2 horas. 7 meses sin ver los bailoteos hipnóticos de Pucho son muchos meses y aunque estábamos al límite de la afonía seguimos leyendo en braile los pasos del siguiente mortal y descargamos los restos de fuerzas que tras tres días nos quedaban. No hay nada como un concierto de Vetusta para soltar adrenalina y si compartes esa sensación con gente a la que adoras es posible que la felicidad no te parezca tan lejana como algunos pretenden pintarla. Quizá por éso importa poco que hayas estado a punto de romperte los dientes, o hayas soportado el peso de 10 o 12 personas, o te den taquicardias de cansancio... qué más da, compartimos la medalla de oro, brindamos por enésima vez y seguimos bailando que es lo que mejor se nos da.

Tras tanto éxtasis es complicado recuperar el ritmo normal. y Mendetz no estaba por la labor de dejar que el ambiente decayera. Por éso a base de sintetizar la profundidad de la atmósfera que sus predecesores habían dejado, consiguieron que la gente no se fuera y siguiera con la fiesta: botando, gritando, bebiendo y disfrutando. Hasta se permitieron el lujo de versionar el "freed from desire".. ¡qué tiempos!

Con la secuela de la "cinta asesina" acabó el Tres sesenta. La euforia derivó en una versión indie del "Paquito chocolatero", un calvo conjunto, el pino, un encierro improvisado y la victoria definitiva e inevitable del cansancio. Y lo peor: las despedidas. Pero de éso, mejor no hablamos, porque mejor que tener nostalgia es pensar que ya nos queda un día menos para volver a vernos...

Tres sesenta (día 2, capsulitas de amor lesbiano)

Olvidado el percance de la meada del día anterior, la segunda jornada de festival empezó fuerte con unas raciones de chocolate con churros que aplacaron, un poco, el efecto de la resaca relativa que todos teníamos. ¡la edad no perdona! jaja

Ya con el estómago lleno decidimos reconciliarnos con Pamplona y visitar la calle Estafeta para deleitar nuestros paladares con la selecta gastronomía navarra. El día empezó bien porque en el primer bar nos encontramos con Santi Balmes, y el resto de los amantes lesbianos, y con Luis Abel Fallas, fotógrafo de la web fotografodeconciertos.com (muy recomendable aunque no tanto como su twitter...). Evidentemente, aprovechamos para inmortalizar el momentazo. Hablar un rato entre vermouth y vermouth y arreglar el mundo interactuando como buenos y orgullosos portadores de la pulserita fuxia. Además tuvimos la suerte de encontrar el restaurante Otano, donde por 15€ nos pegamos un buen homenaje: verduritas de la huerta navarra para unos, seticas (de esas que tanto les gustan a los guipuzcoanos) para otros, merluza, ternera o rabo de toro de segundo, un cafecito y algo de postre. Y claro, después de semejante comilona había dos opciones: la siesta o un típico patxarán casero navarro. Acicalarse, unos tragos y corriendo a ver a Dinero.

Como en el escenario, alicantinos y vascos formamos un grupeto en primera fila donde disfrutamos del concierto con su "momento perfecto", sus ratos de "año perro" (interesante disco)... lástima que durara tan poco el inevitable furor que este grupazo nos provoca siempre.

De segundo degustamos la sesión de rock duro de Cápsula (que al día siguiente tocaba, también, en el Rockumentalak 2012 de Zarautz). Nos hicimos fan´s de los argentinos/bilbaínos hace tres o cuatro años en un concierto en el Ketarri que nos dejó boquiabiertos. Luego habíamos tenido la suerte de verles otras veces en bares pequeños, el súblime homenaje que le hicieron al gran Bowie... pero lo de verlos en un gran escenario, por fin, fue la rehostia. Con Martín L.Guevara inspiradísimo en el papel protagonista y una contundente mezcla entre batería y bajo dejamos de lado la etiqueta "popis" con las que muchas veces se encasillan estos festivales y jaleamos cada una de las barrabasadas que el cantante, completamente de rojo, iba ofreciéndonos en su particular circo. Quizá echábamos de menos alguna guitarra más, deseo que quedó saciado cuando dos componentes de the Ganjas se unieron al trío y completaron uno de los mejores, y para muchos sorprendente (no para nosotros), concierto del tres sesenta de este año.

Tras el éxtasis rockero, We are standard tomó el relevo. Estuvo bien que Deu Txakartegi reconociera, para romper el hielo, que es un poco gilipollas e hiciera de la guasa un complemento ideal al excelente repertorio que el grupo de Getxo ha ido modelando en su ya relativamente extensa carrera. Con Willy Farringdon en plan estelar fueron cayendo "on the floor", "the last time", "bye, bye, bye"... y uno de los momentazos del tres sesenta: el "waiting for my man" de la velvet Underground interpretado como cuando siendo todavía: Standard, nos maravillaron en el BBK Live del 2008.


Por si todo ésto fuera poco, a eso de las 23h aparecieron en escena supersubmarina y con ellos un sinfín de fan´s seudoadolescentes que nos arrebataron las primeras filas a los que ya no estamos para codazos "fantotales".  Lo que nos llevó a relajarnos con unas cervezas, un poquito de queso y alguna delicatessen más que la organización del festival había incluído acertadamente en la carta de recomendaciones gastronómicas.

Ya desde la distancia, vimos por primera vez como suenan en directo los acordes de "Santacruz" (el nuevo album). "en mis venas", "hermética" (especialmente) y demás suenan bien; pero nada comparable a la barra de metal de Kevin Mc Allister y al revuelo que se montó cuando "puta vida" hizo botar hasta al más parado de los "indies", tanto que las colas de las barras no daban a basto con tanto sediento bailarín.

Pero lo mejor estaba por llegar... y objetividad al margen, y respetando a quienes no opinan como nosotr@s, Love of lesbian eclipsó todo lo demás. Y presentando su recién publicado "la noche eterna, los días no vividos" convirtiron el retumbe de las murallas de la ciudadela en un eco semiperfecto con el que "dancing queen" y las lobas pasaron a la historia y provocaron que diera igual bailar mejor o peor y que las espesas, a veces, letras aún estuvieran sin memorizar. Los 4.000 (según la información de un periódico local que leímos al día siguiente) que allí nos congregamos nos sentimos "seres únicos", nos amamos piano piano como Adriano Celentano y celebramos las noches reversibles con luchas de almohadones marrones, bailes improvisados al son que el gran Kiki nos marcaba, sentimentalismos que acababan en largos abrazos a las niñas imantadas y una felicidad que nos dejaba claro que aquel sí era un día bien vivido por el que merecía la pena brindar las veces que hiciera falta.

De después, sólo recordamos la segunda parte de "la cinta asesina", una marea de gente colapsando los bares de la capital navarra, unas patatas con mojo picón y la sonrisa que nadie nos podría arrebatar en ese repaso de las anécdotas de ese gran día, que hicimos cada uno en nuestro particular taxi.

Tres sesenta (día 1, columpios, micciones y reflexiones)

Hoy nos encantaría hablar de lo bien que lo pasamos en nuestro primer día de festival. Nos gustaría poner a la altura del gran espectáculo que degustamos al que, sin duda ha sido uno de los mejores conciertos del año: el de "El columpio asesino", la grata impresión que nos llevamos con Joe La Reina, lo bien que cenamos, la suerte que tenemos de haber encontrado una pensión céntrica a un precio razonable, lo bueno que está el vinico navarro, el efecto positivo que el fuxia nos genera, el placer de reencontrarnos, casi 6 meses después, con nuestros adorables amigos alicantinos y todas las cosas buenas que, evidentemente, tiene Pamplona.

Pero alejándonos, por una vez, de nuestro habitual tono positivo queremos denunciar la poca sensibilidad que la policía local de la capital navarra tuvo anoche con nosotr@s.

Entendemos, perfectamente, que el trabajo es el trabajo, que ellos no están de fiesta (como nosotros) y que es complicado dejar de lado tus "obligaciones" como policía. Pero nosotr@s, que hemos estado tantas veces en San Fermines, y sabemos, de primera mano, todo lo que cuesta organizar un festival, lo complicado que es convencer, y lo que nos ha costado atraer a gente que se ha tenido que pegar una "paliza" de más de 600km para estar aquí... no entendemos que dos ciudadanos, por cuyos derechos (como funcionarios) nos hemos manifestado no hace demasiado tiempo (y lo seguiremos haciendo a pesar de todo), primen el afán recaudador por encima de la buena imagen que Pamplona ha tenido siempre para nosotr@s.

Admitimos que no está bien mear en la calle y a escasos 100m de la sede de la policía nacional de Pamplona. Pero tras apurar los tragos de cerveza, "la cinta asesina" del tres sesenta nos invitó a salir, amablemente y ya en las afueras de la Ciudadela nos abrasó el típico apretón de vejiga que el consumo de la rubia espumosa nos ha provocado a tod@s alguna vez. No es una escusa, pero el tramo que separa el recinto del festival y la parte vieja es bastante largo y 3 de los que estábamos, no se aguantaron con la mala suerte de que 2 policías se percataron, pararon su coche y nos multaron con (por lo que hemos investigado) 100€ a cada uno. Si fuéramos de Bilbao, invitaríamos, como en el chiste, a la ronda. Pero siendo parados y con lo que les ha costado venir de Alicante nos parece un exceso lo que pasó y nos jode la mala imagen que nuestros amigos se van a llevar, en parte, de esta hermosa ciudad por culpa de estos "amables" aplicadores estrictos de la ley.

Apelaremos y si hay que pagar pagaremos. Pero desde aquí aprovechamos para dar un modesto consejo/reflexión a las autoridades pertinentes: un festival de música no es una molestia, ni es, básicamente, una manera de sacar pasta. A parte del bien cultural, que muchos no valoran, es una forma de fomentar el turismo, de vender imagen y de hacer ver a la gente que no conoce la ciudad los encantos que ésta tiene. Por éso, con casos como el de ayer se te quitan las ganas de San fermines, de hacer una publicidad modesta pero positiva de Pamplona y otras muchas cosas de las que nos hubiera encantado hablar hoy que se han quedado en el tintero gracias a dos municipales. 

Pero, por suerte, ni somos rencorosos, ni se nos van a quitar las ganas de seguir con la fiesta. De hecho, la micción no fue más que una anécdota en una noche casi perfecta en la que la organización, el público y las murallas de la Ciudadela formamos un triángulo de amor casi bizarro. Al fin y al cabo, como dijo Óscar Wilde: "el único deber es el deber de divertirse terriblemente" y aunque algunos no quieran o no sepan. Nosotr@s sí.