miércoles, 21 de agosto de 2013

Sonorama 2013 (Primera parte: Sonríe)

No necesito un BMW para saber que me gusta conducir, y más si mi destino es Aranda de Duero y de fondo suena ésto... 

Este año llegamos más tarde de lo habitual (no fuimos los primeros), pero, como siempre, llevamos esa maleta cargada de buen rollo que todos los meses de agosto preparamos, concienzudamente, para que el calor, de los que se sienten arandinos ( todo el año ó de adopción por 3 o 4 días), nos agasaje.

El sol castellano nos dio la bienvenida, era la hora de comer, por lo que ya que nos habíamos perdido los conciertos de la mañana nos apresuramos a tomar contacto con la simpática gente del pueblo, con el primer vermouth y el picoteo típico anterior al cerveceo/cubateo de la tarde.

Nos jodió perdernos a Pasajero, pero resultó que lo "imperdible", de la matinal en la plaza del trigo, fueron los chicos autóctonos de The Girondines, más que nada, porque demostraron que en Aranda hay una generación que ha crecido amamantada por las 16 ediciones de un festival que, si algo tiene diferente a los demás, es que parece enorgullecer a gran parte de la ciudad burgalesa. Y aunque detractores, aprovechados y esclavos de las quejas hay en todos lados, da gusto ver como mucha gente se ofrece voluntaria y contribuye a que los que venimos "de fuera" nos sintamos como en casa.

Prueba de ello, fue el ratico en la plaza del rollo; donde nos sorprendió encontrarnos con Don Gonzalo, nuestro amigo de discos Bora Bora, amenizando la tarde de los primeros bañistas de la ya mítica piscina de plástico de la Tramoya. Al son de los planetas nos dimos nuestro primer chapuzón con la cerveza en mano y fuimos reencontrándonos con todos esos golfos aragoneses, cántabros, alicantinos, vascos... cuyas caras vemos rejuvenecer, año tras año, en esas bonitas plazas castellanas.

Con una buena borrachera en ciernes, fuimos a maquillar nuestras muñecas con una apretada pulsera blanca. Nuestra condición de previsores, nos regaló una camiseta de Superman tuneada con el nombre del festival y una botella de vino que regalamos a la organización por su buen gusto.

Volver a traspasar la puerta de entrada al recinto vallado provoca una emoción que hace que te vengan a la cabeza recuerdos del año anterior o de esos tiempos mejores a los que Jorge Manrique aludía en las coplas a la muerte de su padre.

Comprobamos que todo (comida, merchandasing, escenarios...) estaba en su sitio, cargamos nuestra cartera de sonos y nos guiamos por el sonido evocador de la voz de Soleá Morente... por un momento creímos estar poseídos por la música de aquella obra de arte llamada "Omega" que su padre y los lagartija Nick regalaron al mundo; Pero resultó que una parte de los planetas se había alineado tras la hija del maestro para darnos la bienvenida, de la mejor manera posible, al festival. El calvario de no haber llegado a ver a Jaime Urrutia pasó a la historia y enfrascados en las notas de "en un sueño viniste" empezamos a entender que aquella iba a ser una gran noche.

Como era de esperar, nuestro listón había alcanzado una altura de esas que sólo Sergei Bubka era capaz de superar con su pértiga; pero Belle & Sebastian se propusieron hacernos olvidar las marcas del ucraniano y con sus canciones tiraron por la borda la teoría de Jorge Manrique y demostraron que parafraseando su "i want the world to stop" nos podemos disfrazar de Mafalda, para parar el mundo en un acorde de  "write about love" y escribir algunas de las muchas historias de amor que cumplían años ante aquellos dos escenarios. Lo mejor del concierto es que a los del sonido se les ocurrió regalarnos un rato de voces sin efectos excesivos que nos permitió imaginar como serían aquellos inicios del grupo, con medios precarios, en los bares de Glasgow.

Con ese buen sabor de boca nos fuimos tarareando el "another sunny day" al otro escenario. Nuestro grito de "escenario principal" en aquel concierto, de hace dos años, de Mucho en la plaza del trigo se hizo realidad y los toledanos tuvieron su merecida oportunidad de encandilar al gentío. El relevo de aquel primer disco: "el apocalipsis según mucho" se convirtió en el génesis de nuestra felicidad. Haciendo honor a las letras de sus canciones descubrimos que éramos más felices sin televisión, salimos de esa parte de la tierra que sólo nos transmite miedo y "como si no hubiera mañana" degustamos un concierto estupendo bailando y disfrutando de las letras a partes iguales.

Con el puntito de las noches toledanas, nos vestimos de negro y nos fuimos a ver que se contaba loquillo en el escenario Principal. Como buenos mitómanos fuimos con los deberes hechos y aunque el cuero y los tupés no nos queden bien, optamos por compartir con el señor Sanz la borrachera relativa con la que saltó al escenario. A diferencia de Alaska unas semanas antes en el Low Cost, Teddy Loquillo (como se hacía  llamar en sus inicios) nos regaló un repertorio repleto de clásicos como "Cadillac solitario" (que dedicó al público cual torero brindando orejas al respetable), Feo, fuerte y formal (que nos alegró el día, o más bien la noche), el ritmo del garaje y unas sublimes colaboraciones como la de Ramón Rodríguez (nuestro admirado New Raemon) que cantó "Barcelona Ciudad" con el hombre de negro, los sevillanos Maga que se pegaron al loco para cantar "Pégate a mí" y el gran Sr. Chinarro con quien, como era de esperar, cantó "Rock and roll star". En definitiva, un espectáculo que hace que des por bien invertido el precio de la entrada y siendo jueves y viendo de donde veníamos y que todavía nos quedaba por ver a nuestra querida Isa, a Mendetz y a Eme Dj colapsó la información positiva de nuestras bailarinas neuronas.

Para no desentonar con el guitarreo, el derrotismo habitual del buen rockero se transformó en victoria Mística.Osea, el retorno de Triángulo de amor Bizarro. Por un rato pensamos que eran los Pixies, pero luego nos dimos cuenta que esa pelirroja peligrosa con aires ramonianos era Isa robando nuestro tiempo con un rayo de sol que nos llevaba de la monarquía a la criptocracia en cada riff repetitivo de guitarra sucia. Si Joey Ramone resucitara se la comía a besos, a ella y a sus dulcemente perversos acompañantes. ¡Ay que bien nos vendría a tod@s complicarnos menos y hacer, como hacen estos gallegos: de la simpleza un arte.

Y para acabar, como es costumbre en el sonorama: toca bailar. Y para éso nadie mejor que Mendetz. Si nos leéis habitualmente, sabréis que, desde el Low Cost, teníamos una cuenta pendiente con este grupazo maravilloso que tiene el don de hacernos mover los pies a la velocidad de los rayos de la última hora. Y así deambulamos del future sex, a las silly symphonies pasando por esa versión del "freed from desire" que nos devuelve a los tiempos semidiscotequeros de nuestras vidas con la sonrisa cosida a la boca, que es el estado natural que uno tiene en el Sonorama. El subidón fue tal que seguimos la fiesta con Eme Dj, el amanecer y algún desarraigado sonorámico que nos hizo emular esas fiestas de bienvenida que cada jueves de Sonorama nos llevaba a acabar la noche (o empezar el día) en el Café Central...

Está claro que, como escribió nuestro romántico cronista de la introducción del festival, debería estar prohibido morirse sin saber lo que es esa sonrisa que estar en el Sonorama te provoca.



Sonorama 2013 (La introducción)

Debería estar prohibido morirse sin conocer el Sonorama...
Puede no gustarte la música, o el vino, o el cordero, la morcilla de Burgos, o soñar con los ojos abiertos, pero si respiras deberías tener curiosidad por saber porque much@s, en este país, pensamos que la vida es eso que pasa entre Sonorama y Sonorama.
Evidentemente,  no soy objetivo, porque en Aranda conocí a la mujer de mi vida, y con ella a gente maravillosa que ha ido cambiando mi visión negativa del momento en estos 3últimos años de segundos cada día más felices. Si creéis en los cuentos de hadas, sabréis que no hay historia posible sin claveles, piscinas de juguete llenas de dragones, una plaza llena de trigo (y vino) para que el nudo de la historia tome cuerpo, bodegas bajo tierra, valses transformados en canciones de Xoel, Igloo, Belle and Sebastian que los nenes bailan al son que los niños-grandes marcan con sus cachis de Ribera de Duero en la mano y emociones que todos tratan, sin éxito, de contener ante escenarios enormes, autobuses flotantes y tablas donde las futuras estrellas empiezan a brillar.
El Belén furgonetero ya tiene reyes magos, pastores de los lugares más recónditos de la geografía española, corderos (bien asados claro), camarer@s que nos reconocen como a un cliente habitual y caseras que nos dejan la llave de su casa con la confianza de quien tiene la sensación de conocerte de toda la vida.
Y yo, tengo un puñado de amig@s nuev@s y un sinfín de grupos nuevos con los que entretenerme mientras llega el siguiente Sonorama...


jueves, 1 de agosto de 2013

Low cost (3.0... el final feliz)

Como no hay dos sin tres, nos propusimos cambiar el día del señor, por el día del Low Cost; 

El mar nos quedaba lejos, y nos quedamos en los aledaños del hotel rellenando el estómago con unas sardinitas antes de tumbarnos a la bartola en la piscina; Nos faltaba una buena piña colada con la que aderezar la tarde de sol y nos sobraban algunos adolescentes bullosos tocando los huevos, pero aunque los Love of lesbian se empeñen en promulgar lo contrario, es difícil combinar lo de Fantástico y mediterráneamente; al menos, no mientras los pesados no tengan un botón de off o, en su defecto, un regulador de volumen, para poder bajar el tono de sus gritos...

El caso es que, a pesar de todo, conseguimos relajarnos; y antes de que nos diera una insolación, nos vestimos con el propósito de aprovechar la última noche; La mitad del grupo ya había hecho las maletas por cuestiones laborales, así que tuvimos que disfrutar la last night en petit comité.

Llegamos al recinto justo a tiempo para merecernos un concierto de Zahara con una lucha de gigantes como aperitivo lesbiano. Y con olor a mandarinas disfrutamos de la mujer mayúscula almibarando este domingo que se antojaba tan astromántico con tanta chica pop y tanto chico fabuloso tratando de que el cansancio de los otros dos días no hicieran mella en nuestra animación.



Los fireworks de Polock ayudaron a que la fiesta no decayera.Y agradecimos que sus ritmos bailables nos ayudaran a dar la bienvenida a la sonrojada luna. Y a las mandarinas de Zahara se le unieron los unicornios que gritaban "nice to meet you" en plan versión moderna de la mítica canción de los Rolling stones. Lástima que el concierto fuera un "faster Love" de apenas una hora... tiempo suficiente para saludar a l@s nuev@s amigos de la noche anterior. Uno de ellos despidió al grupo con un sonoro "te quiero Papu" al que respondimos todos con una gran risotada de aprobación.



Los horarios solapados nos llevaron después a la enésima decisión; Y como hemos visto ya unas cuantas veces la imitación desfogada que los Glassvegas hacen de los Oasis y, como sabéis, nosotros preferimos el producto nacional; Nos quedamos en el escenario pequeño dualizando esa particular pasión que desde hace años tenemos por la música de Luis Alberto Segura. Así que parafraseando a Loquillo: siempre quisimos (ir) a L.A, ó más bien, L.A vino a visitarnos a nosotros; Y aunque nos hubiera molado reencontrarnos con Richard Swift y muchos esperaban esa dulce versión de Chris Isaak que, a veces, nos regalan los mallorquines, nos "conformamos" con degustar cada hit, gozar con cada acorde distorsionado de esos riffs de guitarra cada vez (por desgracia) menos comunes y debatiendo sobre si algo tan fresco puede resultar, a su vez, tan añejo; El "Oh Why!" dio la razón a la elocuente arruga del rock y los parones en seco de "in the midle" le rebatieron antes de que el ambiente se pusiera un poco "Rebel" y el "dualice" vivido en directo nos acabara de poner los pelos de punta. Un concierto maravilloso con un speach sobre el incendio en Mallorca que evidenció que a los cantantes de este país les cuesta hacer frases sin utilizar el adjetivo "puta" (Gajes del oficio (o de los subidones del directo), suponemos); 



En prime time del domingo, se lo reservaron a Love of Lesbian; Los catalanes hicieron un parón en su gira de conciertos para saciar su hambre invisible de festivales en Benidorm. Los muy cabrones, han conseguido que, ahora, un concierto en mitad de 60 se nos quede corto, o que pensemos que no lo disfrutamos tanto como cuando les reservan un escenario para ellos solitos. El caso es que el sitio, o la situación, es lo de menos. Sabéis que somos poco objetivos al juzgarlos, y que importa menos, aún, las veces que los hayamos visto (unas 15 haciendo un cálculo rápido), porque, como los buenos amores, nos enamoran un poquito más cada día. Será que nos criamos con cuentos de monstruos y princesas, y nos gusta que alguien con esa voz tan de ultratumba nos recuerde que nos quedan unos cuantos días no vividos, un segundo asalto con el que tomarnos la revancha y sobre todo el positivismo de saber que cuando salgamos de esta, seguiremos bailando con nuestra particular pose de Bowie canciones de LOL 


Con tanta emoción, se nos olvidó que la voz espectacular de lisa con el fondo de sus Lips había empezado a sonar al otro lado de la salida del campo de Fútbol. Sabéis que no podemos evitar ser frikis y que todo lo que huele a los 70 nos magnetiza; Si los L.A rescataron los riffs, Lisa & the lips nos elevaron al maravilloso mundo del funkyrock con punteos y voces desgarradas; Debe ser el trauma de no haber podido ver vivos a Jimmy Hendrix y a Janis Joplin, o quizá sea que nos quedamos un poco con ganas de festival de Jazz de Donosti; el caso es que el poco tiempo que los pudimos ver  fue sublime; y más cuando vimos a una cuadrilla de chavales de despedida de soltero frustrados porque esperaban ver un espectáculo erótico de Lisa Lipps ...

Para poder captar la esencia del "heavenly" de Toy necesitabamos un poco de cerveza y comernos unos paliyakis (un poco de pasta oriental de esa que se come con palillos); Así que les dejamos calentar sobre el escenario, para, una vez recuperadas las fuerzas acompañar el "left myself behind", el "Lose my way" y ese "motoring" con aires de the Cure, con nuestra pose más londinense.

La noche hubiera sido maravillosa si a Fangoria se le hubiera olvidado vender discos y se hubieran centrado un poco en divertir al personal; Un festival es un lugar ambiguo en el que entre el público, más que incondicionales de un grupo hay gente variopinta que va a pasárselo bien, o a descubrir grupos nuevos... y supongo que como a nosotros, a ellos les hubiera gustado más retraerse a los tiempos en los que nos pasábamos la vida moviendo la tibia y el peroné, o preguntándonos: ¿a quién le importa lo que yo haga? Además con tanto playback y ese ballet de desfile de instituto acabamos de perder la noción del tiempo y por un momento no sabíamos si el ministro Wert había aprendido a apalear los sintetizadores, si estábamos en uno de esos cutreespectáculos típicos de Benidorm, o si definitivamente, nuestra adorada bruja avería había cumplido su deseo de convertirse en un bote de Colón.

Por lo que dicen, Mario Vaquerizo remató la fiesta con ese "sutil insulto" que las nancys rubias hacen del "I love it" de Icona Pop; Por suerte, para entonces, nosotros ya estábamos viendo el Cenit de Standstill... con ellos volvimos a la senda de la luz y a "tocar el cielo" con esa mezcla entre temas de su nuevo y maravilloso disco y ese pasado que culmina ese plan que teníamos de escapar hacia adelante (como Bonaparte); con el 1, 2, 3 luna llegó el resplandor definitivo; Ojalá ella hubiera tocado el piano, o el nunca, nunca, nunca, se hubiera convertido en siempre, siempre, siempre. O al menos, hubiera durado un buen rato más para no haber tenido que sufrir el momento Simian Mobile disco que vivimos; Esperemos que a la siguiente la organización aparque esos ratos de dj´s experimentales que no aportan nada; En definitiva, parafraseando a Standstill: romper un silencio, así, no debería tener perdón.

Suerte que duró poquito el suplicio y que el concierto de Grises empezó pronto... Nuestros niños (y niña) se han hecho mayores y los sueños que se esfumaron de su nombre inicial, deben haber empezado a hacerse realidad. Como la vida misma, entre el blanco y el negro hay un millón de tonos grises que ellos reflejan en su combinación de sintes y guitarras. Los de Zestoa, ya no son un grupo de un par de canciones, y, a parte del Parfait y el plástico eléctrico su nueva frecuencia soviética combinada con una parte del hombre bolígrafo transmite un equilibrio representado en esa canción "Peterpanera" en el que anuncian a los cuatro vientos de Wendy que aunque hayamos cambiado, seguimos manteniendo esa esencia foals que hace que, después de todo, sigamos nutriendo nuestro espíritu libre  sintiendo que todo es (casi) perfecto; 



Tan bueno fue el último concierto, que el buffet libre lo reservamos para el hotel, al fin y al cabo, con el inicio de la sesión comprobamos que el setlist se iba a parecer bastante al del SOS, así que, nos encaminamos hacia el Low Cost 2014 con la sonrisa que siempre nos contagia esa extraña mezcla de sensaciones que Benidorm provoca.



miércoles, 31 de julio de 2013

Low cost 2013 (hay segundas partes buenas)

La experiencia nos dice que una retirada a tiempo abre la posibilidad de que el segundo día de festival sea algo más que una jornada de resaca tirad@s en la playa o en la piscina que tengamos a mano...

Y como no sólo de música vive el hombre, aprovechamos que no teníamos clavo para tapear por el casco antiguo. La verdad es que, tal como está la vida, se agradece que todavía haya bares que por 1.50€ te pongan una caña y un tentempié; y más si ese trago sirve para socializar con los nuev@s amig@s que has hecho la noche anterior. 

Como buenos festivaler@s, hicimos honor al nombre de la calle del coño y entre tapa y tapa supimos desgranar las aventuras "loweras" e intimar, un poco más, lejos del los vatios de los bafles del recinto. Tanto congeniamos con algun@s, que acabamos agotando las raciones de comida vasca del Bar Zarautz, continuamos con la tradición de probar los callos de los sitios a los que vamos de concierto... vamos, que nos dimos un buen homenaje, pero como a la organización se le olvidó poner algún concierto por la calle, decidimos hacerle un guiño a la tradición nacional con una buena siesta para recomponer las partes del cuerpo que la noche había desgastado.

Nos hubiera gustado llegar a ver a Miss Caffeína, pero tras el sueño reponedor necesitábamos, precisamente, un poco de Cafeína para despabilarnos. Suerte que somos un@s golf@s y nos queda el sonorama para juzgar en directo las virtudes de ese "de polvo y flores" que tanto nos gusta.

Ya despiertos y disfrazados, comenzamos la segunda noche en el escenario Energy disfrutando del concierto de Delafé; La verdad, se nos hizo corto el riego de flores azules y ese "hip-pop" melódico con la armoniosa mezcla de voces relajó nuestros músculos. El "de ti sin mí" nos gusta algo más que el "de mí sin ti"; pero en esa combinación de voces de óscar y Helena encontramos el punto preciso para que el espíritu santo, que por allí furrulaba, nos devolviera la primavera y nos convirtiera en ciudadanos de un lugar llamado pista de baile... en definitiva, un momentito maravilloso para abrir boca.


Tras repostar cerveza y respirar, acabamos de calentar motores esperando el comienzo de uno de los conciertos más esperados del día: Belle & Sebastian;  una de las razones por la que recorrer 900kilómetros no nos había supuesto un drama. 

Desde Donosti nos habían contado que el día anterior en la playa de la Zurriola habían estado magistrales. Y, lo cierto es que los escoceses estuvieron a la altura de nuestras expectativas. No era difícil teniendo en cuenta que sus canciones llevan años formando parte de la BSO de nuestras vidas y con el "I want the world to stop" detuvieron nuestro mundo por algo más de una hora.


El indie tiene muchas vertientes, pero pocos grupos la definen tan bien como Belle & Sebastian. Esa mezcla entre pop simple, con media sección de cuerdas de una orquesta, la voz Hippie guay de Sarah Martin y el punto fumado de los movimientos de Stuart y Stevie, hace que te den ganas de abrazar todo lo que te rodea.  Gozamos con el "dog on Whels", nos deleitó el "the boy with the arab strap", nos dejamos envolver por las variaciones vocales de "Jonathan David" y el "Like Dylan on the Movies" acabó de derretirnos; y rememoramos las sensaciones que un año antes, en aquel mismo lugar nos habían provocado los Fanfarlo.

Nuestro paladar de buen gusto se puso exigente y desgraciadamente, el siguiente concierto no nos supo muy bien. Headbird hizo honor a su nombre y nos puso la cabeza como un picoteo del pájaro loco; así que nos alejamos y aprovechamos nuestra experiencia festivalera para socializar, reconocer más gente de ediciones anteriores, o aumentar nuestra lista de amigos de facebook. Mientras aprovechábamos para dirigirnos al escenario principal a ver si Portishead (o portishid, como dicen sus fan´s más castizos) nos devolvían a la senda de la diversión.

Por desgracia nosotros ni fumamos porros, ni nos metemos tripis; y aunque el grupo de Barrow ha musicado algunos de los ratos más relajantes de nuestras vidas, que en otro lugar o en otro momento hubiera estado genial y los que hemos pinchado en cocktails (o terracitas de veranos) sabemos lo importante que es llevar en nuestra maletita de discos el "Dummy" o el "Portishead", nos contagiamos de la postura rígida de Beth Gibbons y aunque su voz nos erizó el vello en algunos momentos, echamos de menos (un poquito) recuperar ese desfogue que el año pasado nos regalaban los Vetusta, el Columpio Asesino, We are Standard, o Kakkmaddafakka y nos fuimos a la zona de dj´s para ver si escuchábamos algo de Bowie, Daft Punk, o Franz Ferdinand que nos hiciera despabilarnos.

La verdad, de esa parálisis relativa, los más beneficiados fueron Dorian. A parte, nos moríamos de ganas de sentir en directo las punzadas de esa obra de arte llamada "la velocidad del vacío"; El volumen de la voz de Marc estaba un poco más bajita de lo debido, lo que incitó a los allí presentes a desglosar con berreos las letras de "ningún mar", "el temblor" "Soda estéreo", "los amigos que perdí"... y todas esas pequeñas maravillas que, en apenas unos meses de vida se han convertido en himnos de una parte de nuestra acumulación de noches detenidas.


Al son de "a cualquier otra parte" corrimos hacía el replicar de los primeros acordes del concierto de Crystal Castles. Embaucados por el eslogan del escenario, vivimos uno de esos grandes momentos que nos esperaban. Alice Glass puso cachondo al personal con sus movimientos y esa voz envuelta en delays y efectos varios. Y Ethan Kath estimuló nuestras ganas de nombrarle personaje revelación del festival. La plague de bailarines diseccionó las gotas de cada una de las canciones de los tres discos de la banda canadiense que sonaban como si estuviéramos en el interior del baño de una discoteca. Pasamos del "not in love" a enamorarnos perdidamente de la combinación de efectos de sintetizador y luces con el jalear ininterrumpido de una masa entregada que contagiaba hasta al más parado del lugar.


Cuando acabó el concierto era casi imposible pedir una cerveza en la barra; el sudor del baile había hecho estragos y todo el mundo estaba sediento de más; Una pena que los horarios solapados, y la necesidad de rehidratarnos, nos hicieran llegar a mitad de concierto de uno de nuestros grupos fetiche: Mendetz. Nos consuela saber que los veremos en el Sonorama dentro de 15días, pero nos jodió un poco perdernos esa sensación de excitación que nos provocá escuchar el "future sex", bailar con "Massimo truffato" o defender el "Silly symphonies" ante los que lo consideran un error; Sublime error, en todo caso;)

Pero como no hay tiempo para quejarse, la organización cumplió con su buena costumbre de dejar lo mejor para el final. Monarchy, ante cuyo trono de temazos nos sometimos hasta los más republicanos. Puede que porque adoremos esa estética ochentera con la que se presentaron, o porque agradecemos el parecido razonable que el "around the sun" tiene con esos tiempos en los que OMD, Depeche Mode ó Pet Shop Boys colapsaban las pistas de bailes; Y si a eso le unimos una versión de "video games" de Lana del Rey y la mejor nana  (para irnos a la cama) que nos han cantado nunca: El Lithium de Nirvana; la sensación de felicidad se acaba de completar.


Nuestros cuerpos no daban mucho más de si, pero nuestra condición de fan´s de Digitalism nos mantuvo despiertos un rato más. Al fin y al cabo, la fiebre del sábado noche aún no se nos ha pasado; Nos dio pereza eso de la muchedumbre sudorosa emulando las noches salvajes de discoteca... y aunque no aguantamos todo el setlist, disfrutamos del amanecer Beniyorkino desde el ático de un hotel. Al fin y al cabo, no sólo los edificios altos tienen derecho a rozar el cielo... 

martes, 30 de julio de 2013

Low cost 2013 (1.0)


A medida que van pasando los años, nos da la sensación de que los festivales se han convertido en una forma, como otra cualquiera, de pasar unas vacaciones: combinan el punto camping (o el hotel cutre para los que ya vamos siendo más veteranos), con el turismo gastronómico de tarde, la diversión nocturna… además es evidente que, cuando la pensión no nos dé para más, la mayoría de nosotros acabaremos “veraneando” en Benidorm, así que no está mal poder viajar al futuro sin Delorean y, como nuestros padres/abuelos quitarnos los complejos y ponernos unas alitas de plumas, unos tutús, unas gafas de colores, unas camisas hawayanas de tres euros o un quitarrugas en forma de sonrisa permanente.

Seguro que entre los rascacielos de la Nueva York mediterránea un imitador de Frank Sinatra ha cantado alguna vez: “Beniyork, Beniyork” a ritmo de orquesta pachanguera… Y no es descartable que María Jesús siga tocando “los pajaritos” cuando sean nuestros alteregos jubilados los que le toquen la moral al camarero de algún garito de la playa de poniente, o de la plaza triangular J pero, de momento, al menos musicalmente, tratamos de mantener el buen gusto. Y aunque los espectáculos de los hoteles (con magos, imitadores de Abba, Queen, Michael Jackson…) empiezan a llamarnos la atención, seguimos prefiriendo ver a Love of lesbian, Grises, Crystal Catles, Monarchy, L.A…

 En tres días de Low Cost han pasado un millón de pequeñas cosas que hacen que sea inevitable volver a la realidad con una pequeña sonrisa incrustada en nuestras caritas cansadas. Adoramos los reencuentros con nuestra particular (y cada vez más grande) familia festivalera y no importa si tenemos que hacernos 10 o 1500 kilómetros para juntarnos, porque sabemos que, a ritmo de concierto, los males derivados de la distancia y la rutina se van esfumando.

Para empezar a definir lo que hemos vivido estos días, debemos empezar por el final… cuando inmersos en ese aura de desvarío, olvidamos nuestra condición de modernos y degustamos ese desmadre seudopoligonero transformando a  nuestro pequeño hipster gafapastero en un extraño elemento que berrea cachitos de canciones de Perales, Miguel Bosé… ó nos damos cuenta de que debemos haber salido muchas veces para,  sin haber tenido nunca entre nuestras manos un disco de los pegamoides, Dinarama o Fangoria sabernos tan “al dedillo” las canciones viejas de Alaska.

Tres días antes de todo eso, tuvimos nuestra habitual odisea de llegada a los festivales: unos porque veníamos de la otra punta de la península, otros porque salían tarde de currar, y otros porque aun yendo con tiempo tuvieron que ver que lo que se suponía una piscina donde pasar las resacas postfestivaleras era un rectángulo de aguas estancadas en el que ni las ranas más guarricas se remojarían, por no hablar de que en vez de portero  de comunidad, se encontraron con 3 rumanos tirando el tabique de la entrada para abrir la puerta… ¡qué sería  de los festivales sin estas anécdotas!!!

Menos mal que nos tomamos las cosas con humor, que utilizamos estos “sucesos” para reírnos un rato y que somos lo suficientemente positivos para quedarnos con lo bueno. Porque, a pesar de los percances, nos dio tiempo a llegar a ver a Delorentos, quienes a base de ritmos irlandeses , temones  de ese “litle sparks” que tanto nos gusta y ese hit tan único, tan SECRETo, que estimula nuestras ganas de saborear el momento, hicieron que la mala pata se convirtiera en buen pie…

Con la primera cerveza de la tarde/noche comprobamos que el recinto estaba distribuído como el año pasado y nos fuimos al escenario principal a hacerle un guiño al pasado viendo el concierto de los enemigos. Es extraño ir al festival y ver dos grupos sin sintetizadores, más que en el Low Cost, teníamos la sensación de estar en el Viña Rock, pero agitamos lo que nos queda de pelo al son de los ritmos guitarreros, recuperamos un poco de la esencia de la movida madrileña, recordamos el conciertazo que nos regalaron en el Sonorama del año pasado y nos preparamos para el tercer momentazo de la noche.

Teníamos una ganas locas de volver a sentir el furor de “beachy head” obligando a nuestras patitas a dar botes, y a convertir el ”bad feeling” de la rutina en el buen rollo de festival; así que nos costó poco encontrar el hilo conductor del “waiting for something happen” (uno de los discos del año) con el movimiento evocador de los componentes de Veronica Falls sobre el escenario. El concierto fue corto pero intenso, tanto que tuvimos que gastarnos unos tokens antes de seguir sudando con Two door cinema Club.
Los norirlandeses vinieron dispuestos a completar la terna de conciertazos; BBK, Biarritz y Benidorm que nos han regalado en el último mes; y no defraudaron a nadie ofreciéndonos un noparar de hits durante casi dos horas de botes al unísono, berridos y una pregunta irónica . “what you know?” a la que la muchedumbre respondió saltando aún más y siguiendo el ritmo, marcado por Benjamin Thomson, con el dedito levantado y los pelos sudados haciendo reverencias al escenario donde Alex Trimble y compañía agradecían nuestro acompañamiento con una entrega más que reseñable.

Por un momento se nos olvidó que el festival no acababa allí… y nos vino bien que la organización nos diera un ratito para recuperar fuerzas antes del concierto de Lori Meyers. Probamos algunas de las delicias fast food de la zona de comida mientras oíamos de fondo el final del concierto de Svper. Y mientras las chicas acababan de decorar, con sus pintalabios, los torsos desnudos de nuestros corresponsables alados, nos fuimos acercando para coger hueco en las primeras filas del escenario Budweiser.

Aunque reconocemos que “impronta” nos parece un disco para quinceañeras, el concierto de los granadinos estaba subrayado en rojo en nuestra agenda. Evidentemente, con el “Tokyo  ya no nos quiere” y el “luciérnagas y mariposas” ya nos habían conquistado; y, siendo viernes, no estaban nuestros pies para parar de botar; así que una tras otra fuimos sucumbiendo a la interpretación de “planilandia”, “el tiempo pasará” y al consejo intrínseco de emborracharnos le unimos el desfallecimiento típico de bailar “Mi realidad” y el gusto que nos dio recibir la visita de Anni B. Sweet a la que echábamos de menos desde aquel concierto íntimo en el museo Balenziaga...
Después, y sin alejarnos mucho de la costa guipuzcoana, encontramos una nueva definición de fuerzas de flaqueza descubriendo lo nuevo de Delorean. Los de Zarautz han dejado de lado sus inicios y han reinventado sus ritmos bailables. Nuestro yo nostálgico echa de menos la guitarra de Tomás, pero la vida es un cúmulo de cosas que cambian y, tras ver el concierto, nos morimos de ganas de que acabe el verano para tener entre nuestras manos la nueva obra de arte de estos chicos que representan fielmente lo que es el modernismo musical de la escena nacional.

Para el Thr!!!er de los chicos con nombre impronunciable, nos pedimos el último litro de cerveza y alejados de la vibración de las primeras filas absorbimos los restos de música sintetizada respirando los restos de oxígeno nocturno que las canciones dance punk de este grupo americano nos expiraban. Un gran fin de fiesta para un bonito día en Benidorm; Les castizos y Yall cerraron el primer día de los más resistentes, pero one girl and one boy se fueron a dormir dejando al trío calavera, al chico de la cruz roja y los demás viendo amanecer.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Las noches eternas acaban con resacas Lesbianas.

La hora en la que no hay nadie por las calles, es un buen momento para comprobar que Donosti empieza a ser una ciudad con algo más de luz; Si hace unos años nos dicen que el Kursaal se iba a quedar pequeño y que las ganas de saltar iban a imponerse a la habitual ñoñería de la Bella Easo no nos lo hubiéramos creído. Pero como con Love of lesbian todo es posible, y aunque no había ni una mísera cerveza que llevarse al gaznate, nos pusimos nuestras galas de fiesta, ensayamos ante el espejo una buena pose de Bowie y cambiamos  el palazo (20€) que te meten por tres pintxos (elaborados, eso sí) en la parte vieja: por una sesión de buena poesía contemporánea musicada al mismo "módico" precio.

Esta vez nos habíamos propuesto hacer una de esas crónicas en las que, simplemente, ponemos el orden de las canciones, los asistentes y esas tonterías que tanto les gustan a los que van a los conciertos por trabajo... y sí, apuntamos que "un día en el parque" dio el pistoletazo de salida a la tarde, nos reímos de las corbatas (que no pegaban ni con cola) de los acomodadores mientras sonaba el  himno de nuestras resacas: "domingo astromántico"... pero cuando la voz de Santi Balmes empezó a recitar las canciones de "la noche eterna, los días no vividos" nos saltamos el protocolo, olvidamos las butacas y sentimos esa hermosa sensación de sentirnos seres únicos por un par de horas, compartiendo con otros miembros del ejercito antibostezos el placer de sentir el influjo de Edipo y Electra y compartir narcisismo y amor al prójimo al ritmo del pop alternativo que nos magnetiza cada vez que Dani y Oriol discotequean el saltito de rigor que damos en cada estribillo;

Lo bueno de Love of Lesbian es que nadie se sabe la letra entera de ninguna canción; así que nos evitamos el martirio de oír como berrean a tu alrededor los versos de cada tema. Porque puestos a gritar, mejor irse a Igeldo (como digo el señor Balmes en uno de sus lúcidos minimonólogos entrecanción). Además, empezamos a ser veteranos en esto de ver conciertos de LOL, y la memoria se nos va de aquel 13 de  noviembre de 2011 en Bilbao,   a la terapia que a much@s nos supuso pasear con el "1999" pegado al auricular ,a la primera vez que escuchamos, en directo, su último disco en el  Tres Sesenta , la cantidad de gente que hemos ido conociendo en nuestro peregrinaje por la península más festivalera del mundo...  y nos dimos cuenta de que los catalanes forman parte de la BSO de nuestras vidas y que, sin darnos cuenta, se han convertido en un clásico para nosotr@s y para tod@s los que llenan los aforos de sus conciertos vayan donde vayan, ya sea en formato festivalero, acústico, o semisentados como lo fue el sábado pasado.

Hemos definido de tantas maneras el placer que nos han provocado, que cualquier adjetivo que le pongamos al concierto, estaría repetido. Por lo que, como nos gusta ser originales, nos quedamos con la buena sensación de escuchar los aristogatos (canción no muy habitual en los repertorios festivaleros) y el momentazo gallina de piel que los acordes de "Oniria e insomnia" nos provocaron. Seguramente, porque pertenecemos a ese grupo que citan en "los seres únicos", los terceros, los que sólo sueñan con uno de esos universos infinitos con noches (o tarde noches) reversibles en el que de fondo suenan canciones de Love of lesbian... y así es más fácil ver la luz, o tener claro que muy pronto: "saldremos de esta" :)

Rockumentalak 2013

Como cada año, la asociación I love Rock nos trae su clásico ciclo de documentales musicales y conciertos en un marco incomparable como el Cine Modelo de Zarautz; 

La programación de esta sexta edición se divide en dos partes:

En lo refererente a las películas, el día 31 de Mayo se emite el documentall “Marley”:  la primera película autorizada sobre este icono del reggae y la música popular en general.
 
El viernes 7 de Junio:  “Love Story”, un excelente documental sobre una de las bandas fundamentales en la historia del pop – Love - y su carismático líder - Arthur Lee -.

El  14 de Junio, será el turno de “Let’s Get Lost”, centrada en la turbulenta vida del genio del jazz Chet Baker. Un espectacular documento, destinado no sólo al amante de este género musical sino a cualquiera que aprecie el arte en su máxima expresión.

El día 21 de Junio  “The Devil and Daniel Johnston” cerrará el ciclo... Un documental muy cercano, que nos descubre al gran Daniel Johnston, uno de los personajes clave en la historia del indie rock; en él podremos ver las luces y las sombras de este genio. Un film en el que el lado humano tiene tanta o más carga que el artístico.

Las presentaciones de las películas correrán a cargo de DJ Makala (Marley), Diego RJ (Love Story), Iñaki Salvador (Let’s Get Lost) y Jose Luis Blanco (The Devil and Daniel Johnston).

Por último, de la mano de GINMUSICA, el sábado 18 de Mayo se inicioará oficialmente el ciclo Rockumentalak! con el concierto del cantautor estadounidense SEAN ROWE. El concierto comenzará a las 22:00h., tendrá lugar en el Cine Modelo y a cambio de 10 euros la entrada.


Y para cerrar el ciclo, el sábado 22 de Junio tendremos la ocasión de disfrutar de un doble concierto de altura: McEnroe , una de las bandas más interesantes del panorama musical actual los primeros, dando multitud de conciertos en las salas y festivales más importantes de la península. Autores de uno de los mejores discos nacionales del año 2012 para las revistas especializadas en música más importantes, vendrán a Zarautz a presentarnos “Las Orillas”: un álbum que contiene diez canciones de sofisticado pop, diez gemas que con su interpretación en directo no dejarán indiferentes a nadie. 
 
Y The Great Barrier una de los grupos más prometedoras de Euskal Herria. Ganadores del concurso pop-rock Villa de Bilbao del año pasado, mezclan con gran maestría y habilidad el pop y el folk citando como influencia a grupos como Arcade Fire o los propios McEnroe. Serán los encargados de abrir el festival del sábado.



Más Información:










Entradas:

  • Sean Rowe: www.barrabarra.eu, Cultura-Sanz Enea, Cine Modelo.
  • Mcenroe – The Great Barrier: Cultura-Sanz Enea, Cine Modelo.
  • Películas: Cine Modelo